
Della Vedova, especialista en cirugía artroscópica de hombros y rodillas y en terapias regenerativas, explicó que antes del inicio de la competencia se realizó una evaluación integral de todo el plantel. “Analizamos el aparato músculo-esquelético completo para detectar lesiones previas y posibles predisposiciones. A partir de eso armamos protocolos preventivos individualizados que cada jugador sigue durante toda la temporada”, señaló.
El profesional remarcó que el nivel de profesionalismo de la franquicia está a la altura —e incluso por encima en algunos aspectos— del fútbol. Nutrición, monitoreo físico, control de cargas mediante GPS y evaluaciones diarias de bienestar forman parte de la rutina. “Sabemos cómo durmió cada jugador, cuántas horas descansó, cómo está de ánimo y qué molestias tiene. Con toda esa información tomamos decisiones junto al cuerpo técnico”, explicó.
Uno de los puntos centrales de la charla fue el abordaje de las conmociones cerebrales, una prioridad para el rugby profesional. Capibaras utilizará protectores bucales con sensores que detectan impactos peligrosos y activan automáticamente el protocolo médico. “Cuando se registra un impacto significativo, el jugador debe salir y cumplir el protocolo de conmoción, que implica un retorno progresivo y sin contacto”, detalló.
Además, el médico destacó el respaldo sanitario que tendrá el equipo en cada partido, con presencia de especialistas como cirujanos maxilofaciales, cardiólogos, traumatólogos y diagnóstico por imágenes en el mismo estadio, además de guardias activas las 24 horas para cualquier urgencia.
El debut de Capibaras marcará un hito para la ciudad: será uno de los pocos equipos profesionales por fuera del fútbol que representará a Rosario en una competencia internacional. El estreno será este viernes a las 20.30 en el Hipódromo, con transmisión televisiva y un operativo médico y organizativo de primer nivel.
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