
El exjefe de Drogas de la Policía Federal en Rosario, Alejandro Falcón, fue detenido e imputado por una presunta trama de corrupción mientras se desempeñaba al frente de la División Antidrogas Córdoba. La causa, impulsada por el fiscal Maximiliano Hairabedian y con orden del juez federal Carlos Ochoa, lo investiga por peculado, hurto calificado, recepción de dádivas y destrucción de documento público.
Además, la Justicia analiza denuncias por robos de dinero y droga en allanamientos, protección a narcotraficantes y el uso de móviles oficiales para fines personales.
La investigación comenzó semanas atrás, luego de que una subalterna denunciara que, desde la llegada de Falcón a la jefatura cordobesa a mediados de 2024, comenzaron a registrarse distintas irregularidades.
Según la presentación, existían maniobras para apropiarse de dinero y estupefacientes secuestrados, alteraciones en procedimientos y presuntas represalias contra quienes intentaban denunciar los hechos. Ante el temor manifestado por otros efectivos para declarar, el fiscal solicitó una prisión domiciliaria preventiva, aunque el juez resolvió directamente la captura del excomisario y su traslado a la cárcel de Bouwer.

Entre los hechos investigados figura el supuesto uso de un vehículo oficial para viajar a Rosario, la adulteración de viáticos de combustible y del kilometraje, el faltante de dinero en dos procedimientos —en uno de los cuales se habría roto un acta de secuestro para confeccionar otra con un monto menor— y la apropiación de dos cachorros de raza pitbull pertenecientes a un detenido.
Paralelamente, la Justicia revisa su situación patrimonial. Hasta el momento, los informes indican que no posee bienes ostentosos, aunque sí mantiene diversas deudas por créditos personales.
Falcón negó todas las acusaciones. Aseguró que en uno de los operativos donde desapareció dinero no estuvo presente, sostuvo que pudo haber sido confundido con otro efectivo de aspecto similar, rechazó haberse enriquecido ilícitamente y explicó que los cachorros habían sido ofrecidos por su dueño para ser adiestrados en la búsqueda de drogas. También afirmó que utilizó el móvil oficial únicamente para realizar su mudanza desde Rosario hacia Córdoba.
Sin embargo, otra de las líneas que más preocupa a la Justicia es la supuesta protección a organizaciones narcocriminales, ya que distintas fuentes señalaron que no sería la primera denuncia contra Falcón y que llamaba la atención la escasa cantidad de grandes operativos antidrogas realizados por su división en los últimos meses.

Antes de ser trasladado a Córdoba, Falcón encabezó durante años la División Drogas de Rosario. Uno de sus casos más resonantes fue la investigación por el homicidio de Nicolás “Fino” Ocampo, exmano derecha del narco Esteban Alvarado, en el marco de una causa por comercialización de drogas sintéticas. Esa pesquisa permitió frustrar un atentado contra un empresario del rubro de suplementos dietarios y derivó en múltiples allanamientos e imputaciones.
Tras aquellos operativos, el entonces jefe de Drogas había destacado el resultado de la investigación al afirmar: “En los domicilios allanados el 10 de mayo se logró desbaratar la organización que se dedicaba al narcotráfico y al sicariato”.
También había señalado: “Quien se encontraba detenido le encomendaba a su esposa el pago de los sicarios, con movilidad y todo. En esta investigación están mencionados cabecillas de importantes grupos criminales de distintas bandas que reclutaban a los sicarios entre la gente disponible y la mano de obra calificada, encargaban trabajos menores a lo que llamaban el «pintado de casas» y trabajos de otro tipo como las muertes”.
Ahora, el excomisario quedó del otro lado de la investigación, acusado de integrar una presunta red de corrupción dentro de la propia fuerza.
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