
El riesgo país trepó este lunes hasta los 642 puntos básicos, su nivel más alto en lo que va del año, después de avanzar más de 30 unidades durante la jornada. En septiembre, el indicador elaborado por JP Morgan acumula una suba del 25,2%.
El salto se produjo en una jornada negativa para los activos argentinos: los bonos soberanos en dólares cayeron alrededor de 1,8%, las acciones operaron en baja y el dólar oficial llegó a $1.550 en el Banco Nación.
Tasas internacionales y menor apetito por riesgo
Uno de los factores detrás del movimiento es el contexto financiero internacional. El aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses reduce el atractivo de los activos emergentes, que deben ofrecer mayores retornos para captar inversores.
Ese escenario encontró a la Argentina en una situación particularmente sensible y profundizó la caída de sus bonos.
Menos reservas y mayor presión cambiaria
A nivel local, otro foco de preocupación está puesto en las reservas. El Banco Central desaceleró sus compras de dólares, mientras aumentó la demanda privada de divisas y las intervenciones para contener la presión cambiaria.
Para el mercado, la menor acumulación de reservas genera dudas sobre el respaldo disponible para afrontar los próximos compromisos externos.
El riesgo país pega otro salto y alcanza su mayor nivel en seis meses
Dudas sobre la deuda y la economía
El deterioro de los bonos también refleja las mayores dudas sobre el financiamiento de los vencimientos de deuda. Un riesgo país más elevado implica que Argentina debería pagar una tasa mayor si buscara financiamiento en los mercados internacionales.
A esto se sumaron señales de desaceleración económica: el PBI cayó en el segundo trimestre y la actividad también retrocedió en julio, lo que alimentó las preocupaciones sobre el crecimiento.
En conjunto, el contexto internacional, la menor acumulación de reservas, la presión cambiaria y las dudas sobre la economía y el financiamiento llevaron al riesgo país a su máximo del año: 642 puntos básicos.
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