
Google descubrió una red de más de 1,3 millones de decodificadores Android que llegaban a los hogares con un programa malicioso instalado desde fábrica. La compañía bloqueó al fabricante chino Videostrong Technology, señalado por desarrollar y distribuir el software para vender el acceso a los dispositivos a grupos criminales.
El anuncio se realizó el 2 de noviembre junto con empresas de seguridad informática y la Policía Nacional de Japón. Según la investigación, los aparatos estaban infectados con un programa llamado XCPE, que permitía utilizarlos para cometer fraudes publicitarios y distribuir otros archivos dañinos.
La amenaza no requería que los usuarios descargaran aplicaciones sospechosas: el código estaba incorporado en el firmware de los equipos. Una vez conectados a internet, los dispositivos podían funcionar como proxies residenciales, permitiendo que terceros utilizaran las conexiones de los hogares para ocultar sus actividades en línea.
TrendAI contabilizó más de 1,47 millones de aparatos infectados, distribuidos en 206 modelos y más de 170 países. El programa también podía acceder a información de cuentas, capturar pantallas y desactivar Google Play Protect.

Qué pasa con los dispositivos infectados
La caída de los servidores de control no elimina el programa de los equipos que ya fueron vendidos. Según los investigadores, el software puede reinstalarse automáticamente y, para quitarlo, es necesario cargar un sistema limpio. Otra alternativa es desconectar el dispositivo de internet.
Google reconoció que los aparatos se comercializaban como dispositivos Android certificados y que el fabricante había utilizado técnicas para ocultar el código malicioso durante las pruebas de seguridad. La empresa aseguró que modificó sus controles para evitar que vuelva a ocurrir.
Además, advirtió que otras redes similares podrían reconstruir su infraestructura, pese a los operativos realizados para desarticularlas.
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