
Un automovilista en la localidad rionegrina de Villa Regina redefinió el límite de las distracciones al conducir. Una cámara de seguridad vial lo registró en pleno tránsito mientras manejaba y, en simultáneo, comía directamente de una olla lo que a simple vista parece ser un guiso.
La escena no quedó en el simple asombro de los monitores de tránsito. El episodio derivó en una sanción económica, marcando un precedente: se trata de la primera multa de la que se tiene registro aplicada por una imprudencia de esta naturaleza específica.
Más allá de lo surrealista de la imagen, el foco oficial está puesto en el peligro inminente. Las autoridades viales remarcaron que sostener una olla y comer mientras el vehículo está en movimiento neutraliza los reflejos. Esta clase de acciones bloquea la capacidad de realizar maniobras evasivas, disminuye drásticamente la atención del conductor y multiplica el riesgo de provocar un siniestro en la vía pública.
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