
Rosario atraviesa una etapa de transformación urbana con la mirada puesta en uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años: los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, que comenzarán el próximo 12 de septiembre y reunirán a delegaciones de distintos países durante dos semanas.
En diálogo con Todo Pasa, en Radio Boing 97.3, el intendente Pablo Javkin destacó el impacto que tendrá la competencia en la ciudad y sostuvo que el desafío no termina con la ceremonia de clausura, sino que comienza a partir del legado que dejará la infraestructura construida.
“Los Juegos van a ser impresionantes”, aseguró el mandatario, al remarcar que la competencia reunirá a más de 4.000 atletas de 15 países y que tendrá, además de las actividades deportivas, una fuerte programación cultural.
Para Javkin, uno de los principales objetivos será que Rosario pueda mostrarse ante quienes lleguen desde distintos puntos del continente. En ese sentido, destacó la renovación de espacios públicos, los nuevos escenarios deportivos y la recuperación de sectores que durante años tuvieron poco uso.
El intendente también puso el foco en el Fan Fest, que tendrá una programación propia con artistas locales y propuestas culturales. “No va a ser un evento solo deportivo”, explicó, al considerar que los Juegos serán una oportunidad para mostrar “lo que Rosario es hoy”.

Una ciudad que cambia de punta a punta
Durante la entrevista, Javkin repasó algunas de las obras que se están desarrollando tanto en el centro como en los barrios y aseguró que el objetivo es que la transformación no quede concentrada en una sola zona.
Entre los sectores mencionados aparece el sur de Rosario, donde confluyen el Museo del Deporte, el Parque Héroes de Malvinas, el nuevo complejo de piletas, la Villa Suramericana y distintas obras de infraestructura vial.
El mandatario destacó especialmente la transformación de Ayacucho y su entorno, una zona que, según señaló, durante años estuvo marcada por la inseguridad y el aislamiento. La apertura y recuperación de calles, la incorporación de nuevos espacios deportivos y la construcción de infraestructura vinculada a los Juegos modificaron por completo la fisonomía del sector.
Pero el plan también alcanza a barrios como Las Flores, Empalme Graneros, Tránsito, Lomas de Alberdi, Las Delicias y Mangrullo, donde se ejecutan obras de pavimentación, espacios públicos, centros de salud, infraestructura hidráulica y nuevas conexiones viales. “Hay que hacer ciudad”, resumió Javkin al explicar la lógica detrás de las intervenciones.
En ese esquema, el intendente aseguró que actualmente se llevan adelante cerca de 300 obras en simultáneo y sostuvo que, cuando finalice buena parte de ese proceso, habrá sectores de Rosario que serán difíciles de reconocer respecto de cómo estaban años atrás.

El río como una de las grandes apuestas
Otro de los ejes de la charla fue la recuperación de la costa rosarina. Javkin resaltó los trabajos en distintos puntos del frente ribereño y planteó como objetivo que la ciudad pueda contar con un recorrido público y caminable desde el norte hasta el sur.
La intervención incluye sectores como el Parque España y la zona de la Fluvial, además de nuevas conexiones y espacios vinculados al río.
Para el intendente, esta característica representa una ventaja diferencial para Rosario frente a otras ciudades argentinas. La idea es consolidar una costanera que no sea solamente un lugar de paso, sino un espacio para caminar, descansar, practicar actividades y disfrutar del Paraná.
El legado que va más allá de las obras
Javkin también habló de uno de los aspectos que considera centrales de los Juegos: el impacto que pueden generar en las nuevas generaciones.
El intendente sostuvo que el verdadero legado no estará únicamente en los estadios, las calles o los complejos deportivos, sino también en los chicos y jóvenes que puedan sentirse motivados por lo que ocurra durante la competencia.
Puso como ejemplo la historia de un joven rosarino que comenzará a participar musicalmente de la apertura de los Juegos y planteó que experiencias de ese tipo pueden despertar nuevas vocaciones.
“Cuando un pibe aprende a tocar un instrumento o participa de una actividad deportiva, le cambia la vida”, afirmó. En esa misma línea, consideró que los Juegos pueden convertirse en una herramienta para acercar a niños y adolescentes al deporte, la música y la cultura.

De los Suramericanos a los Panamericanos 2029
La apuesta de Rosario no termina en septiembre. La ciudad también se prepara para ser sede de los Juegos Panamericanos Junior 2029, después de imponerse en la votación realizada en Lima.
Para Javkin, la elección tiene un significado especial porque algunos de los países que respaldaron la candidatura habían recomendado anteriormente a sus ciudadanos evitar viajar a Rosario debido a la situación de inseguridad. Ahora, la ciudad se prepara para recibir una competencia de mayor escala, con 41 países, y deberá aprovechar la infraestructura que ya comenzó a construirse.
Uno de los ejemplos es la Villa Suramericana, que después de los Juegos podrá reconvertirse en viviendas. El intendente explicó que los departamentos utilizados durante la competencia podrán posteriormente incorporarse al mercado, con especial atención a la demanda de sectores de clase media.
La planificación, además, ya mira hacia 2029: según explicó, la próxima Villa deberá comenzar a proyectarse en los primeros meses del año próximo.
Una nueva etapa para Rosario
Javkin planteó que los Juegos Suramericanos representan mucho más que una competencia deportiva. En su visión, pueden funcionar como el punto de partida para que Rosario se consolide como sede de grandes eventos nacionales e internacionales.
La nueva infraestructura permitiría recibir recitales, campeonatos deportivos, congresos y convenciones que antes no podían realizarse en la ciudad por falta de escenarios adecuados. “Rosario puede ir a buscar el evento que se te ocurra”, sostuvo el intendente al referirse a las posibilidades que se abren con los nuevos estadios y complejos.
En paralelo, la ciudad avanza con cambios en el transporte, la renovación de espacios verdes y nuevas obras de conectividad. Para Javkin, todo forma parte de una misma estrategia: aprovechar el momento de inversión para construir una Rosario con mayor capacidad para recibir visitantes, generar empleo y proyectarse hacia afuera.
Los Juegos Suramericanos serán, así, la primera gran prueba de esa transformación. Pero, para el intendente, el verdadero desafío será lo que quede cuando las delegaciones regresen a sus países: una ciudad con nuevos espacios, más infraestructura y la posibilidad de seguir atrayendo eventos que mantengan a Rosario en el mapa internacional.
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