
A las 9:38 del 6 de agosto de 2013, Rosario quedó marcada para siempre. Una explosión provocada por una fuga de gas en el edificio de Salta 2141, en pleno centro de la ciudad, causó una de las mayores tragedias urbanas de la historia santafesina. El derrumbe dejó 22 personas fallecidas, 62 heridos y más de un millar de viviendas afectadas, en un episodio que todavía hoy permanece en la memoria colectiva y mantiene vigente el reclamo de justicia.
Trece años después de aquel dramático martes, familiares de las víctimas, sobrevivientes y vecinos vuelven a reunirse para rendir homenaje a quienes perdieron la vida y recordar un hecho que cambió para siempre la vida de decenas de familias rosarinas.
Cómo ocurrió la tragedia
Los antecedentes de la explosión se remontan al 23 de julio de 2013, cuando el gasista José Luis Allala reemplazó la válvula reguladora de presión del edificio, una tarea que obligó a interrumpir el suministro de gas durante varias horas. Tras finalizar los trabajos, el servicio fue restablecido, aunque días más tarde algunos vecinos comenzaron a advertir un fuerte olor a gas.
La mañana del 6 de agosto, el gasista matriculado Carlos García llegó al edificio ubicado en Salta 2141 para inspeccionar el origen de la pérdida. Según reconstruyeron posteriormente los testimonios judiciales, el profesional detectó que el regulador no estaba correctamente ajustado y debía ser reemplazado.
Mientras intentaban solucionar el problema, el olor a gas se intensificó y también comenzó a escucharse un silbido proveniente de la instalación. Instantes después ocurrió la explosión.
El encargado del edificio, Pedro Flores, declaró que descendió varios pisos y vio al gasista y a su ayudante correr desesperadamente en direcciones opuestas. También recordó que García gritaba, completamente alterado, que “iba a morir gente”.
Segundos más tarde, una potente explosión derrumbó completamente el segundo cuerpo del edificio y provocó graves daños en las otras dos torres del complejo. La onda expansiva alcanzó aproximadamente 500 metros, destruyendo ventanas, puertas y vidrios de numerosos inmuebles de toda la cuadra de Salta al 2100.

Un operativo de rescate sin precedentes
La respuesta de los equipos de emergencia fue inmediata. Al lugar acudieron 25 dotaciones de bomberos, unas 50 ambulancias y, posteriormente, el Grupo Especial de Rescate de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal Argentina.
Las tareas de búsqueda se extendieron durante casi una semana. Recién el 12 de agosto fue hallada la última víctima fatal entre los escombros. En total, 1.079 viviendas resultaron afectadas, de las cuales 204 quedaron completamente destruidas.
La tragedia conmocionó a todo el país y generó la presencia de autoridades nacionales, provinciales y municipales, entre ellas la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el exgobernador Antonio Bonfatti y la exintendenta Mónica Fein.

Las 22 víctimas que Rosario nunca olvida
Las personas fallecidas en la explosión fueron:
- Teresita Babini (67)
- Federico Balseiro (30)
- Florencia Caterina (27)
- Eraselli Clides Ceresole (78)
- Luisina Contribunale (34)
- María Esther Cuesta (92)
- Lydia D’Avolio (86)
- María Emilia Elías (28)
- Maximiliano Fornarese (34)
- Débora Gianángelo (20)
- Santiago Laguia (25)
- Beatriz López (69)
- Carlos López (40)
- Estefanía Magaz (21)
- Adriana Mattaloni (57)
- Soledad Ulián Medina (31)
- Hugo Montefusco (56)
- Domingo Oliva (76)
- Juan Natalio Pennice (70)
- Roberto Daniel Perucchi (68)
- Ana Rizzo (65)
- Maximiliano Vesco (29)

El Memorial que mantiene viva la memoria
Desde 2024, el predio donde se levantaba el edificio alberga el Memorial “Salta 2141. Espacio Cultural y Educativo de la Memoria y la Música”, inaugurado por el Gobierno de Santa Fe al cumplirse el undécimo aniversario de la tragedia.

El espacio fue concebido como un sitio de homenaje permanente a las 22 víctimas fatales y a los sobrevivientes. El edificio cuenta con dos bloques principales, salas con tratamiento acústico destinadas a actividades culturales y educativas, espacios accesibles y áreas especialmente diseñadas para promover la memoria colectiva.
Cada 6 de agosto, Rosario vuelve a detenerse. El recuerdo de las víctimas, el dolor de los sobrevivientes y el pedido de justicia siguen presentes en una ciudad que jamás olvidará la tragedia de Salta 2141.
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