
Rosario volvió a detenerse este 6 de agosto para recordar a las 22 víctimas fatales de la explosión ocurrida en Salta 2141, una tragedia que hace 13 años marcó para siempre la historia de la ciudad. En el acto conmemorativo realizado en el Memorial, familiares, sobrevivientes, autoridades y vecinos compartieron un emotivo homenaje en el que la memoria volvió a ocupar un lugar central.
Durante la ceremonia, uno de los mensajes más sentidos estuvo dedicado a quienes perdieron la vida aquella mañana del 6 de agosto de 2013, cuando una fuga de gas provocó el derrumbe del edificio ubicado en pleno centro rosarino.
“Hoy volvemos como cada 6 de agosto y volvemos por ellos y por ellas. Porque eran personas que amaban, que vivían, que tenían una historia que estaban escribiendo y hace 13 años, a las 9.38 de ese 6 de agosto, todo se interrumpió”, se expresó durante el acto.

“La memoria no tiene que ser una opción”
En el homenaje se recordó que detrás de cada una de las víctimas había proyectos, familias y sueños que quedaron truncos por la explosión.
“Volvemos para decir sus nombres en voz alta, para recordarlos, para no guardarlos, porque la memoria no tiene que ser una opción, tiene que ser una obligación”, fue otra de las frases que resumió el espíritu de la jornada.
El discurso también evocó los primeros aniversarios de la tragedia, cuando el lugar donde se encontraba el edificio era apenas un enorme vacío físico y simbólico.
“De un lado estaban las familias y una ciudad que todavía intentaba explicarse lo que había sucedido. Del otro, un vacío enorme que había dejado la peor tragedia de la historia de Rosario”, se recordó.

El Memorial como símbolo de vida
Uno de los ejes del acto fue el reconocimiento al Memorial Salta 2141, concebido como un espacio permanente para preservar la memoria de las víctimas y promover actividades culturales y educativas.
Durante el homenaje se destacó especialmente el trabajo de los familiares y sobrevivientes, quienes impulsaron la creación del espacio transformando el dolor en una construcción colectiva.
“Ustedes imaginaron este memorial desde el dolor y convirtieron ese dolor en vida. Hoy aquí se recordará una enseñanza, una obra, una exposición o un curso. Transformaron la ausencia en un compromiso con la vida”, se expresó.
También se remarcó que el Memorial representa mucho más que un lugar de recuerdo, ya que busca transmitir enseñanzas sobre el cuidado, la prevención y la solidaridad.

Un compromiso que se renueva cada año
A lo largo del acto hubo palabras de agradecimiento para los bomberos, rescatistas, personal de salud y todas las personas que participaron del operativo desplegado tras la explosión.
Sin embargo, el eje principal estuvo puesto en las familias que, durante más de una década, sostuvieron el reclamo de memoria y justicia.
“Ustedes asumieron el desafío de que la muerte no tenga la última palabra”, se destacó.
El homenaje concluyó con un mensaje dirigido a toda la comunidad rosarina.
“Hoy volvemos para recordarlos, para abrazarnos como a ellos les hubiera gustado, para agradecer a quienes estuvieron ese día y para renovar una promesa. Esta ciudad tiene que llevar consigo el compromiso de que el olvido nunca vuelva a dejar este lugar vacío”.
Trece años después de la explosión de Salta 2141, Rosario volvió a demostrar que la memoria permanece viva. El recuerdo de las 22 víctimas continúa siendo una causa colectiva y un llamado permanente para que una tragedia de estas características no vuelva a repetirse.
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