
El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha reconocida oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 1977 y dedicada a visibilizar las desigualdades de género, defender los derechos de las mujeres y promover la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad.
Lejos de tratarse de una celebración tradicional, la jornada está marcada por un fuerte carácter de movilización, reflexión y reivindicación, ya que recuerda la lucha histórica de las mujeres por sus derechos laborales, políticos y sociales.
El Día Internacional de la Mujer no es una fiesta ni una fecha asociada a regalos o festejos. Por el contrario, es una jornada de reclamo por la igualdad real y el fin de la violencia de género.
Cada año, mujeres de distintos países y culturas se movilizan para exigir derechos, denunciar desigualdades y reflexionar sobre los avances logrados y los desafíos pendientes, como la brecha salarial, la discriminación laboral o la falta de oportunidades en distintos ámbitos sociales.
La fecha también busca reconocer el aporte histórico de las mujeres en la construcción de sociedades más justas, así como valorar el papel que han tenido en los procesos políticos, sociales y económicos del mundo.
Una historia que comenzó a fines del siglo XIX
La idea de establecer un Día Internacional de la Mujer surgió a finales del siglo XIX, en un contexto marcado por profundos cambios sociales y económicos derivados de la industrialización.
Durante ese período, las mujeres comenzaron a organizar protestas y movimientos para reclamar mejores condiciones laborales, derecho al voto y participación política.

Uno de los antecedentes más recordados ocurrió el 8 de marzo de 1857, cuando trabajadoras textiles de Nueva York realizaron una protesta contra los bajos salarios y las condiciones laborales inhumanas. La manifestación fue reprimida por la policía, pero marcó uno de los primeros hitos del movimiento femenino.
Años después, el 8 de marzo de 1908, unas 15.000 mujeres volvieron a marchar por las calles de Nueva York para exigir mejores salarios, derecho al voto y el fin del trabajo infantil. Durante esa movilización surgió el lema “Pan y Rosas”, donde el pan simbolizaba la seguridad económica y las rosas una mejor calidad de vida.
El nacimiento del Día Internacional de la Mujer
El Día Internacional de la Mujer fue propuesto formalmente en 1910, durante una conferencia internacional de organizaciones socialistas celebrada en Copenhague, Dinamarca.
La iniciativa fue impulsada por la dirigente alemana Clara Zetkin, quien planteó crear una jornada internacional dedicada a reconocer la lucha por los derechos de las mujeres y promover el sufragio femenino universal.
La propuesta fue aprobada por unanimidad por más de 100 mujeres de 17 países, aunque en ese momento no se estableció una fecha fija para la conmemoración.
Un año después, en 1911, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, el 19 de marzo, con reuniones y manifestaciones en las que participaron más de un millón de personas. En esas movilizaciones se exigían derecho al voto, acceso a cargos públicos, igualdad laboral y formación profesional.
La tragedia que marcó la lucha laboral
Ese mismo año ocurrió un hecho que marcaría profundamente la historia del movimiento femenino: el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist Company, en Nueva York, el 25 de marzo de 1911.
Más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron al quedar atrapadas dentro del edificio mientras trabajaban en condiciones precarias.

La tragedia generó una fuerte reacción social y provocó cambios en la legislación laboral de Estados Unidos, además de convertirse en un símbolo de la lucha por mejores condiciones de trabajo para las mujeres.
Entre 1913 y 1914, en un contexto marcado por el crecimiento de los movimientos pacifistas previos a la Primera Guerra Mundial, las mujeres comenzaron a organizar mítines y encuentros para protestar contra la guerra y defender la paz.
En Rusia, las mujeres celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913, mientras que en otros países de Europa las movilizaciones comenzaron a realizarse cerca del 8 de marzo.
La huelga que cambió la historia en 1917
Un momento clave ocurrió en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, cuando las mujeres rusas salieron a las calles para reclamar “pan y paz” en medio de la crisis que atravesaba el país.
En ese momento, más de dos millones de soldados rusos habían muerto en la guerra, lo que generó una fuerte presión social.
A pesar de las críticas del zar, las mujeres mantuvieron la protesta y protagonizaron una huelga masiva que desencadenó la Revolución de Febrero y provocó la caída de la monarquía.

Ese hecho ocurrió el 23 de febrero de 1917 según el calendario juliano, que corresponde al 8 de marzo en el calendario gregoriano, fecha que finalmente quedó asociada al Día Internacional de la Mujer.
El movimiento internacional de mujeres continuó creciendo durante el siglo XX, impulsando debates globales sobre igualdad, participación política y derechos laborales.
En 1975, la ONU declaró el Año Internacional de la Mujer y comenzó a promover oficialmente la conmemoración del 8 de marzo.
Dos años después, en 1977, la organización invitó a todos los países a proclamar el Día Internacional de la Mujer como una jornada dedicada a los derechos de las mujeres y la paz internacional.
Desde entonces, el 8M se ha convertido en un punto de encuentro global para reflexionar sobre los avances conseguidos, denunciar las desigualdades que persisten y reconocer el papel de millones de mujeres en la historia de la lucha por la igualdad.
La presidenta de la Comisión de Ciudadanía y Derechos Humanos, la parlamentaria uruguaya Adriana Peña, destacó la importancia del mes de marzo para reflexionar sobre la igualdad de género.

“Marzo es el ‘mes’ de la mujer, es una oportunidad para reflexionar y valorar dónde estamos parados con respecto a la igualdad de género”, sostuvo.
Por su parte, la parlamentaria brasileña Marisa Serrano remarcó el valor simbólico de la jornada. “El Día Internacional de la Mujer sirve para cuestionar y reflexionar sobre las conquistas y la condición femenina en la sociedad”, señaló.
Además, Serrano destacó algunos avances, aunque advirtió que aún persisten desigualdades: “Una buena noticia es que las mujeres están más en las universidades, son más estudiosas y tienen mayor índice de aprobación en concursos públicos; sin embargo, en el sector privado las diferencias salariales entre hombres y mujeres continúan existiendo. Lamentablemente, el desempleo aún golpea más al sexo femenino. Por eso, nuestra lucha continúa para garantizar una sociedad más justa e igualitaria”, afirmó.
En la misma línea, la parlamentaria argentina Mabel Hilda Müller, presidenta de la Comisión de Trabajo, Políticas de Empleo, Seguridad Social y Economía Social del Parlamento del MERCOSUR, destacó que en Argentina se lograron avances, aunque persisten desafíos.
“Particularmente, en mi carácter de Parlamentaria del MERCOSUR, he presentado un proyecto para que este Parlamento se constituya con estricta equidad de sus representantes, respetando las proporcionalidades entre los padrones masculinos y femeninos de cada país. Asimismo, desde la Comisión de Trabajo hemos trabajado en pos de la no discriminación y en la profundización de políticas de igualdad de oportunidades en todos los ámbitos laborales”, explicó.
Con el paso de los años, el Día Internacional de la Mujer se consolidó como una jornada mundial de reflexión y movilización.
Cada 8 de marzo, millones de mujeres en todo el mundo recuerdan la historia de lucha por la igualdad, reconocen los avances logrados y continúan exigiendo transformaciones estructurales para construir sociedades más justas, inclusivas y equitativas.
Comentarios