
El Accidente ferroviario de Once, conocido como la Tragedia de Once, ocurrió el 22 de febrero de 2012 a las 8:33 de la mañana, cuando el tren N.º 3772 de la línea Sarmiento, identificado como “Chapa 16”, no logró detenerse y colisionó contra los paragolpes de contención al arribar a la plataforma 2 de la estación Once, en la ciudad de Buenos Aires. El siniestro dejó un saldo de 51 personas fallecidas —entre ellas una mujer embarazada— y 789 heridos, convirtiéndose en el tercer accidente ferroviario más grave de la historia argentina.
El hecho se produjo en pleno horario pico, el primer día laboral tras los feriados de Carnaval, con los vagones repletos de pasajeros que se dirigían a sus trabajos. Los primeros tres coches se aplastaron, y según consignó la BBC, “uno de los vagones se introdujo seis metros dentro del próximo”. La mayoría de las víctimas fatales viajaba en los dos primeros vagones.
Entre 2011 y 2013 se registraron cuatro accidentes ferroviarios en la línea Sarmiento: dos en Once, uno en Flores y otro en Castelar. El primero ocurrió el 13 de septiembre de 2011 (11 muertos y 228 heridos); el segundo fue la tragedia del 22 de febrero de 2012; el tercero el 13 de junio de 2013 (3 muertos y 315 heridos); y el cuarto el 19 de octubre de 2013 (105 heridos).
Al momento del accidente, el Estado nacional tenía concesionada la línea Sarmiento a la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA).
De acuerdo con las pericias, el tren ingresó a la estación a unos 20 km/h, una velocidad cinco veces superior a la habitual para el arribo a plataforma. Se determinó que 7 de los 8 coches presentaban diferencias en sus reparaciones generales, que los materiales del sistema de frenos estaban deteriorados y que los paragolpes no tenían el sistema hidráulico en funcionamiento, lo que agravó las consecuencias.

La mayoría de los peritos concluyó que los frenos funcionaban correctamente, salvo el ingeniero Juan Brito, quien sostuvo que el conductor se había quedado sin poder de freno. El juez Claudio Bonadío avaló esta última postura y afirmó que “lo más probable sea que Córdoba haya tenido un problema de disminución de presión y eso lo hizo frenar muy sobre el golpe”.
Posteriormente, esa decisión fue revisada y el maquinista Marcos Córdoba terminó siendo procesado y llevado a juicio.
El rescate incluyó 110 ambulancias, dos helicópteros, dotaciones de bomberos y centenares de efectivos de la Policía Federal. Muchas ambulancias dejaron el puerto —donde aguardaban la llegada de un barco con personas enfermas— para asistir en Once.
El conductor fue rescatado con vida, con heridas en las piernas. Las tareas se complicaron por la estructura sólida de los vagones, que dificultó remover los escombros.
La última víctima fatal, Lucas Menghini Rey, de 20 años, fue hallada dos días después en una cabina en desuso entre el tercer y cuarto vagón. El Ministerio de Seguridad informó que se encontraba en un espacio vedado al público y clausurado. La demora generó incidentes con familiares.
Un año después, bomberos declararon que habían recibido presión para liberar rápidamente la escena y volver a sus cuarteles para atender otros servicios.
La entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner decretó 48 horas de duelo nacional. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, adoptaron medidas similares en sus respectivas jurisdicciones. Se suspendieron los festejos de Carnaval.

Los juicios: Once I y Once II
La causa tramitó en el Juzgado Federal N.º 11 y derivó en dos procesos orales: Once I (2014) y Once II (2018).
Once I
El juicio comenzó el 18 de marzo de 2014 y se extendió casi dos años. Se juzgaron tanto el siniestro como la posible administración fraudulenta en la gestión de la empresa y el control estatal.
El 29 de diciembre de 2015 se dictó sentencia: 21 de los 28 acusados fueron condenados (18 empresarios, 2 funcionarios y el maquinista). Entre ellos:
- Sergio Cirigliano (TBA): 9 años (luego 7).
- Juan Pablo Schiavi (exsecretario de Transporte): 8 años (luego 5 años y 6 meses).
- Ricardo Jaime (exsecretario de Transporte): 8 años (luego 7).
- Marcos Córdoba: 3 años y 6 meses (luego 3 años y 3 meses e inhabilitación).
El tribunal sostuvo que existió un “patrón empresarial vinculado a la desatención de los estándares de seguridad mínimos” y que el maquinista frenó tardíamente, circuló a mayor velocidad y desconectó el sistema de “hombre muerto”, aunque sin intención de provocar el estrago.
En 2018, la Cámara de Casación confirmó el fallo en lo sustancial pero redujo todas las penas y absolvió a uno de los condenados. Las sentencias fueron apeladas ante la Corte Suprema y no quedaron firmes hasta la resolución de esos recursos.
Once II
El segundo juicio comenzó el 27 de septiembre de 2017 y tuvo como principal acusado al exministro Julio De Vido, quien debió ser desaforado para enfrentar el proceso.
El 10 de octubre de 2018, el tribunal lo absolvió por el delito de estrago ferroviario, pero lo condenó a 5 años y 8 meses de prisión por administración fraudulenta, además de inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. El tribunal consideró que esa administración fraudulenta no tenía la entidad suficiente para causar o concausar la tragedia.
La Tragedia de Once marcó un antes y un después en el sistema ferroviario argentino y en el debate sobre el control estatal y las concesiones privadas. Con 51 víctimas fatales y 789 heridos, el choque del 22 de febrero de 2012 permanece como una de las mayores catástrofes del transporte público en el país.
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