
Este domingo 25 de enero se cumplen 29 años del asesinato de José Luis Cabezas, el fotoperiodista de la revista Noticias que fue secuestrado, torturado y ejecutado en Pinamar en 1997, en un crimen que conmocionó al país y se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de expresión. Como cada año, familiares, colegas y organizaciones periodísticas realizan actos conmemorativos en Pinamar y General Madariaga para mantener vivo el reclamo de justicia y memoria.
Cabezas tenía 35 años cuando fue asesinado mientras cubría la temporada de verano. El crimen ocurrió luego de que tomara la primera fotografía pública del empresario Alfredo Yabrán, un hombre poderoso y hasta entonces invisible para las cámaras.
La investigación judicial determinó que el homicidio fue cometido por la banda conocida como “Los Horneros”, con participación de policías bonaerenses y bajo la instigación del entorno de Yabrán, quien se suicidó en 1998, días antes de ser detenido.
El impacto del asesinato fue inmediato y profundo. La sociedad reaccionó con una movilización masiva bajo una consigna que quedó grabada en la historia: “No se olviden de Cabezas”. El caso expuso las relaciones entre poder político, económico y fuerzas de seguridad, y puso en jaque las garantías para el ejercicio del periodismo en democracia.
Gabriel Michi, compañero de Cabezas en la revista Noticias, reflexionó sobre el significado del crimen y su repercusión social: “Lo que ocurrió con José Luis generó un impacto único en la sociedad argentina. Nunca en la historia ocurrió que una sociedad entera se movilice en defensa de un periodista”.

El contexto y el crimen
En el verano de 1996, Cabezas trabajaba como reportero gráfico e investigador. Su vida cambió cuando logró fotografiar a Alfredo Yabrán, empresario que evitaba sistemáticamente la exposición pública. Esa imagen fue portada de la revista Noticias y, según se probó en el juicio, selló el destino del fotógrafo.
La madrugada del 25 de enero de 1997, mientras estaba de vacaciones en Pinamar, Cabezas fue secuestrado al salir de una fiesta. Fue trasladado a una cava en General Madariaga, esposado, ejecutado de dos disparos en la nuca y luego su cuerpo fue quemado dentro de su auto.

La investigación reveló una trama de complicidades. Policías liberaron la zona, una banda criminal ejecutó el plan y el entorno del empresario actuó como instigador. Años después, varios de los responsables fueron condenados a prisión perpetua, aunque con el paso del tiempo muchos recuperaron la libertad.
Un símbolo que trasciende el tiempo
El asesinato de Cabezas marcó un punto de inflexión en la historia del periodismo argentino. Desde entonces, su nombre es sinónimo de la defensa del derecho a informar y del límite que el poder no debe cruzar. Cada aniversario renueva el compromiso de no naturalizar la violencia contra periodistas ni el uso del miedo como herramienta de silenciamiento.
A 29 años del crimen, el recuerdo de José Luis Cabezas sigue interpelando a la sociedad.

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