
A un día de cumplir 99 años, Mirtha Legrand volvió a demostrar por qué es un símbolo de vitalidad, profesionalismo y entusiasmo en la televisión argentina. La conductora compartió en su programa cuál es el secreto que la mantiene activa, lúcida y llena de proyectos, sorprendiendo una vez más a su audiencia.
Fue durante la última emisión de La Noche de Mirtha, por la pantalla de El Trece, donde la diva reveló su fórmula personal para llegar en tan buena forma a esta etapa de su vida. Ante la consulta de sus invitados, respondió sin vueltas: “Soy entusiasta”. Y agregó, con una sonrisa: “Me gusta mi trabajo”.
Mientras conversaba con Martín Campilongo y Dalia Gutmann, contó que su hija, Marcela Tinayre, está detrás de cada detalle de los preparativos para su cumpleaños.
Fiel a su estilo, también se permitió bromear sobre los invitados que se sientan en su mesa. “Prácticamente todo el mundo, sí. Todos los que yo he querido. A algunos no los quiero, pero vienen igual”, lanzó entre risas.
Y añadió: “Pero yo no le demuestro a nadie que no lo hago. Ya venir acá es un esfuerzo, hay que peinarse, maquillarse… Y ay, tener que ir a ver a la Legrand, que me va a preguntar esto, que hace unas preguntas terribles. Y la gente viene igual y yo me siento feliz”.
En un tono más íntimo, confesó cuál es su único pedido: “Porque estoy pasando un buen momento en mi vida. Solo le pido a Dios salud. Es lo único que yo pido. No pido ni dinero, ni bienestar, nada. Pido salud, tener salud para hacer esta vida que me es tan grata”.
La humorista Gutmann destacó además su costumbre de estudiar a fondo a cada invitado. “Es parte de lo que te mantiene”, señaló. Y Mirtha lo confirmó con una revelación que sorprendió a todos: “Yo me he leído el currículum de ustedes… Yo me informo. Me mandan en sobres el currículum de cada uno. Hoy a las tres de la mañana estaba leyendo el tuyo”.
Cuando le preguntaron si era noctámbula, respondió: “Sí, soy noctámbula”. Y, desafiante ante las recomendaciones médicas, agregó: “Y eso los médicos no lo recomiendan, pero mirá, ves que los médicos no tienen la razón. Yo como de todo… Poco, de todo, poco”.

Sobre su rutina, fue contundente: “No tomo alcohol. Ni fumo. Fumé en una época cuando era más joven, pero después dejé el cigarrillo”. También aseguró que duerme “siete horas, ocho horas” y que tiene una costumbre particular: “Duermo con la radio puesta. Escucho radio todo el día”. Además, aclaró que no toma pastillas para dormir.
En medio de la charla, reconoció una cuenta pendiente muy argentina: “No tomo mate, que siempre pienso: ‘Voy a empezar’. Mira, ya estoy grande y hace más de cuarenta años que digo: ‘Voy a empezar con el mate’, y nunca tomé mate”.
No es la primera vez que habla de su vitalidad. En octubre pasado, cuando tenía 98 años, lo comentó en su ciclo junto al cardiólogo Jorge Tartaglione, quien le obsequió su libro Pequeños grandes cambios. El médico le dedicó unas palabras que la emocionaron: “Para Mirtha, una mujer que nos enseña cada día que la vitalidad no tiene edad”.
En aquella ocasión, relató uno de sus días más intensos: “Hace pocos días fui al Colón a ver esta maravilla de bailarina argentina, Marianela (Nuñez)… que bailó Onegin. Y luego me fui al recital de la Sole (Pastorutti). Salí de mi casa a las cuatro de la tarde, volví a las once de la noche. Fresca como una lechuga”.
Lejos de fórmulas mágicas, Mirtha Legrand insiste en que la clave está en el entusiasmo, la curiosidad, la disciplina y el placer por el trabajo. A horas de cumplir 99 años, su mensaje es claro: la edad puede ser apenas un número cuando la vida se vive con pasión y gratitud.
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