
El mercado internacional de aceites vegetales atraviesa un escenario de fuerte tensión entre oferta y demanda, con precios en alza y una oportunidad concreta para Argentina como proveedor global. Así lo analizó Dante Romano, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, en diálogo con el programa Antes de Todo por Radio Boing.
Romano explicó que, por un lado, se viene registrando un incremento sostenido en la demanda de aceites, muy vinculado al mayor uso de biocombustibles. “En Estados Unidos fueron subiendo los cortes con biodiésel, y también pasó en Malasia e Indonesia con el aceite de palma”, detalló. A esto se suma que el consumo humano y otros usos industriales se mantienen firmes, lo que empuja todavía más la necesidad de materia prima.
Del lado de la oferta, en cambio, el panorama es más complejo. El especialista señaló que Rusia y Ucrania —grandes productores de aceite de girasol y colza— acumulan dos campañas complicadas. Primero por la falta de lluvias y luego por problemas climáticos durante la cosecha, con lluvias y nevadas que impidieron recolectar todo lo previsto. “Se juntan dos años de malas cosechas en un contexto de consumo creciente”, resumió.
Argentina, en el lugar justo
En ese marco, Argentina aparece bien posicionada. Romano recordó que el país es el principal exportador mundial de aceite de soja y un proveedor clave también de aceite de girasol, que este año muestra una producción récord, cerca de un 50% por encima del promedio histórico.
“Estamos en un polo industrial que es de los que más ha crecido en el mundo y eso nos beneficia fuertemente”, sostuvo. Además, destacó que los altos precios internacionales están favoreciendo las exportaciones locales.
Sobre la política interna de biocombustibles, indicó que no hubo cambios sustanciales recientes. Si bien hubo señales de posibles modificaciones normativas, el esquema sigue siendo similar, con un corte interno relativamente bajo y restricciones que dejan a las grandes empresas orientadas principalmente a la exportación de biodiésel.
¿Impacta en el precio local?
Consultado sobre el mercado interno, Romano explicó que cuando suben los precios internacionales también aumenta el costo de aprovisionamiento para las empresas que refinan aceite para consumo local. Sin embargo, señaló que el sector es concentrado y suele trasladar solo una parte de esas subas a la góndola.
“Muchas veces parte de la rentabilidad de las exportaciones se usa para que no suba tanto el precio interno”, explicó. Además, remarcó que el escenario actual de abundante producción —tanto de girasol como de soja— ayuda a sostener el abastecimiento local y evita mayores tensiones.
India y el juego de los precios
India, el mayor importador de aceites del mundo, aparece como un actor central. Según Romano, el fuerte aumento de sus compras de aceite de soja se explicó porque el aceite de palma se encareció más, y eso modificó las relaciones de precios.
“Son vasos comunicantes: cuando India sale a comprar soja, suben esos precios; al dejar de comprar palma, baja el de palma y se corrige la relación”, describió. Aun así, advirtió que la disponibilidad global total de aceites es menor a la histórica, lo que mantiene los valores elevados.
Finalmente, subrayó que el impacto de este contexto es aún mayor para el girasol que para la soja: “Al moler soja se obtiene menos del 20% de aceite, mientras que del girasol se saca casi 50%. Por eso estas noticias son más fuertes para el girasol”.
Con demanda firme, oferta ajustada y buenos volúmenes productivos, Argentina atraviesa así un momento favorable en el negocio de los aceites, en un mercado global que sigue bajo presión.
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