
Argentina dio un paso fundamental para consolidarse como un jugador de peso en el mercado mundial de la energía limpia. En una reunión clave en Washington D.C., el canciller Pablo Quirno y su par estadounidense, Marco Rubio, suscribieron un “Instrumento Marco” para el procesamiento de minerales críticos. El objetivo es blindar las cadenas de valor y atraer inversiones de largo plazo que permitan responder a la explosiva demanda global de minerales como el litio y el cobre.
Para la Casa Rosada, este acuerdo no es solo una foto diplomática, sino el respaldo a un sector que viene rompiendo récords. En 2025, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron los 6.037 millones de dólares, pegando un salto del 30% respecto al año anterior. Ahora, con reglas claras y un escenario de estabilidad, la minería se suma al agro y la energía como los tres pilares que sostienen la transformación económica de la gestión de Javier Milei.
Las proyecciones que maneja el Palacio de Hacienda para este febrero de 2026 son ambiciosas pero se basan en números concretos. El Gobierno prevé que el país alcance los 100.000 millones de dólares en exportaciones totales en los próximos siete años. En ese esquema, la minería debería aportar más de 20.000 millones en el corto plazo y superar la barrera de los 30.000 millones hacia el final de la próxima década.
El desarrollo del litio en el Norte y del cobre en la zona cordillerana promete dinamizar las economías regionales con empleo calificado y una lluvia de divisas que el Banco Central necesita para fortalecer las reservas. Con este paraguas de protección y fomento junto a Estados Unidos, las empresas mineras encuentran el marco de previsibilidad que buscaban para hundir capital en proyectos de exploración y extracción a gran escala.
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