
La Municipalidad de Rosario recibe alrededor de 15 denuncias vinculadas a situaciones de acumulación compulsiva de residuos, un fenómeno que suele detectarse a partir de reclamos por “roedores o algunas alimañas” y que, en muchos casos, involucra a personas en situación de abandono. Así lo señaló hoy en Todo Pasa Luciano Marelli, secretario de Medio Ambiente, al detallar que los casos llegan desde distintos frentes y requieren abordajes complejos y sostenidos en el tiempo.
Según explicó el funcionario, no todas las situaciones responden al mismo cuadro. “Hay algunos que acumulan chatarra y demás porque sí, pero que no tienen un hábito de abandono como si fuese un acumulador vinculado a lo que es síndrome de Diógenes”, diferenció. En los casos más graves, precisó, se trata de personas que “están en total estado de abandono acumulando residuos de cualquier tipo”, incluso elementos que resultan incomprensibles para la vida cotidiana dentro de una vivienda.
Respecto a la mecánica de intervención, el funcionario explicó que los casos se abordan primero desde áreas sociales y de salud, y luego desde lo operativo. “Generalmente estos casos vienen primero por las áreas sociales, donde se identifica a esta persona con un problema de acumulación compulsiva”, detalló. En muchos casos, el objetivo inicial es lograr la colaboración del vecino para avanzar de manera consensuada con la limpieza.
En ese marco, el municipio brinda asistencia logística. “Le aportamos un bolquete, le ayudamos con algunos camiones para retirar los residuos”, indicó Marelli, aunque reconoció que no siempre es posible sostener la cooperación. “Hay otros casos donde es imposible y la persona se pone medio agresiva porque no quiere desprenderse de nada”, advirtió, lo que obliga a desplegar estrategias más complejas y prolongadas en el tiempo.
Finalmente, Marelli subrayó que se trata de situaciones difíciles de resolver de forma definitiva. “Son situaciones muy complejas de resolver porque también nosotros limpiamos, pero mañana vuelve a acumular residuos si no tienen el tratamiento adecuado”, concluyó, y remarcó la necesidad de un abordaje interdisciplinario que contemple no solo la higiene urbana, sino también la salud mental y la convivencia vecinal.
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