
Agustina De Lucía se colgó la medalla de plata en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y protagonizó uno de esos momentos que trascienden el resultado deportivo. La judoca rosarina compitió por Argentina en su propia ciudad, rodeada de familiares, amigos, su pareja y exalumnos que fueron parte de su recorrido.
“Todo lo que veníamos haciendo se tiene que multiplicar. Estoy un poco angustiada porque claramente no era el color que quería, pero siempre hay que ser agradecida de estar arriba del podio”, expresó luego de la final.
La atleta recordó que el sueño de competir en los Juegos había comenzado dos años atrás. “Hace dos años, cuando salió que iba a ser acantosario, lo propusimos con el equipo de trabajo. Y lo vimos un poco lejano porque yo no estaba pasando un buen momento, estaba un poco en la oscuridad”.
Sin embargo, el objetivo comenzó a tomar forma el año pasado. “Y bueno, el año pasado lo puse en concreto y dije, yo quiero estar acá, quiero participar, quiero vivir esto, lo que hoy pudieron ver”.
Finalmente, De Lucía pudo cumplir aquello que alguna vez se había propuesto y vivir la competencia en casa. “Y acá estamos. Estaban mi familia, mis amigos, mi pareja. Estaban mis ex-alumnos, los que siempre me han ayudado. Era una locura, una locura de verdad”.
Aunque la plata no tuvo el color que esperaba, la rosarina puso en valor el significado de haber llegado al podio: “No es fácil subirse al podio. Cuando me va mal o quedo abajo, estas cosas son las que hacen valorar mucho, no importa el color”.
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