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Economía

Alarma global: el petróleo supera los US$110 y la guerra en Medio Oriente sacude la economía mundial

El crudo se disparó más de 50% en un mes por la escalada bélica. Ataques a infraestructuras energéticas y tensiones en el estrecho de Ormuz encienden la preocupación internacional.

El precio del petróleo volvió a encender todas las alarmas. El barril de Brent, referencia global, superó los US$110, impulsado por la creciente tensión en Medio Oriente, en un contexto marcado por ataques a infraestructuras energéticas y amenazas geopolíticas que impactan directamente en los mercados.

En la última jornada, el crudo subió más de 7%, mientras que en el último mes acumula un salto superior al 50%, generando preocupación por su impacto en los combustibles y en la economía global.

Irán lanzó ataques contra Qatar y Arabia Saudita, provocando incendios en la refinería de Ras Laffan, cerca de Doha, una de las principales plantas de gas natural licuado del mundo, y en depósitos de combustible para aviones. Estos bombardeos se produjeron luego de que Israel atacara instalaciones gasíferas en South Pars, el mayor yacimiento de gas del planeta compartido entre Irán y Qatar.

Desde Teherán habían advertido previamente: “Si nuestra infraestructura energética es atacada, responderemos con vehemencia contra la fuente de la agresión”, amenaza que se materializó pocas horas después.

En paralelo, Estados Unidos e Israel bombardearon nuevamente instalaciones energéticas en la región, profundizando un conflicto que mantiene en vilo a los mercados.

El Brent superó los US$111 por barril, mientras que el WTI, referencia en Estados Unidos, alcanzó los US$97. Además, los precios del gas natural en Europa y Asia subieron más de 5%, reflejando el nerviosismo global. Desde el inicio de los ataques el 28 de febrero, el mercado energético no dejó de escalar, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro.

Trump mueve fichas para contener la crisis

Ante este escenario, el presidente Donald Trump analiza medidas para frenar el impacto del alza del crudo, especialmente tras el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas licuado del mundo.

Entre las decisiones adoptadas, se destaca la flexibilización de sanciones a Venezuela y la exención por 60 días de la Ley Jones, que permite temporalmente que embarcaciones extranjeras transporten energía entre puertos estadounidenses.

Desde la Casa Blanca explicaron el objetivo de la medida: “Esta acción permitirá que recursos vitales fluyan libremente hacia los puertos estadounidenses durante sesenta días”. Además, el Departamento del Tesoro autorizó transacciones con la petrolera estatal venezolana PDVSA, buscando aumentar la oferta global.

La tensión también se traslada al plano militar. Trump lanzó una advertencia directa sobre el control del estrecho: “Me pregunto qué pasaría si dejáramos que los países que lo usan se hicieran responsables”.

El mandatario criticó además a la OTAN por no acompañar su iniciativa para garantizar la seguridad marítima, calificando la decisión como “un error muy tonto”. La respuesta no tardó en llegar. El secretario general Mark Rutte confirmó que los aliados ya debaten cómo reabrir el paso: “Estamos de acuerdo en que debe abrirse de nuevo y analizamos la mejor forma de hacerlo”.

Con maniobras militares en marcha —como el ejercicio “Cold Response”, que reúne a 30.000 soldados de 14 países— y un conflicto que escala día a día, el mercado energético enfrenta uno de sus momentos más críticos.

El avance del petróleo y la inestabilidad en Medio Oriente no solo impactan en los precios, sino que anticipan posibles consecuencias en la inflación global, el costo de vida y el equilibrio económico internacional.

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