
Una noticia reciente generó sorpresa y preocupación: durante 2025 se registraron 55.183 casos confirmados de sífilis en la Argentina, la cifra más alta de los últimos cinco años. Un dato que rompe con la idea de que se trata de una enfermedad erradicada o limitada a contextos de extrema pobreza.
Para analizar el fenómeno, dialogamos con el infectólogo Damián Lerman, quien explicó que el aumento de casos no es nuevo para quienes trabajan en el área, aunque sí resulta alarmante por su magnitud. “Lo vemos todos los años, pero en el último tiempo el crecimiento fue muy importante. Preocupa y ocupa”, señaló.
Lerman remarcó que la sífilis no está asociada a una condición social o geográfica específica, sino que es una infección de transmisión sexual que se contagia por relaciones sexuales sin protección y que se previene con el uso del preservativo. “Es una enfermedad totalmente prevenible, pero claramente faltan campañas masivas de educación y una mayor presencia del Estado”, advirtió.
Consultado sobre el comportamiento de los jóvenes, el especialista confirmó que el uso del preservativo viene en descenso, en un contexto de menor concientización y escasas campañas públicas. “Es un gesto simple, de bajo costo, que salva vidas y evita enfermedades”, subrayó, al comparar la resistencia al preservativo con la que existió durante la pandemia respecto al uso del barbijo.
Respecto a los síntomas, explicó que la sífilis puede presentarse con lesiones leves —como una úlcera en los genitales o el ano— o incluso pasar desapercibida. “El problema es que puede avanzar durante años y terminar afectando el cerebro o los grandes vasos si no se trata a tiempo”, alertó.
La buena noticia es que la enfermedad tiene cura. “La penicilina sigue siendo totalmente efectiva. Con un diagnóstico oportuno, el tratamiento es sencillo, barato y no deja secuelas”, explicó Lerman, quien aclaró que no genera inmunidad, por lo que una persona puede reinfectarse si no se protege.
El tratamiento es el mismo para hombres y mujeres, aunque en el caso de las embarazadas el riesgo es mayor, ya que puede afectar al bebé. “Nos preocupa especialmente el aumento de casos en mujeres embarazadas, porque se trata de una población muy vulnerable”, indicó.
Finalmente, el infectólogo vinculó el crecimiento de la sífilis con otros retrocesos en materia de salud pública, como la baja cobertura de la vacuna contra el HPV. “La mitad de los chicos y chicas de 11 años no están vacunados contra una infección de transmisión sexual que puede provocar cáncer. Es increíble estar hablando de esto en 2026”, concluyó.
La advertencia es clara: sin educación, prevención y campañas sostenidas, enfermedades prevenibles como la sífilis vuelven a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria.
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