La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) lanzó una fuerte ofensiva contra la venta de productos irregulares en el mercado argentino. A través de una serie de disposiciones publicadas en el Boletín Oficial, el organismo prohibió el uso y la comercialización de aparatología estética sin registro, cosméticos salteños con datos falsos y hasta sondas de succión que presentaban contaminación visible. Las medidas apuntan a proteger a los usuarios de dispositivos y medicamentos que no garantizan seguridad ni eficacia.
Uno de los focos principales de la intervención estuvo puesto en la estética. La disposición 792/2026 prohibió los equipos de radiofrecuencia y HIFU de la firma Dermoequipos SRL, con sede en Colegiales. El organismo detectó que la empresa fabricaba y distribuía prototipos sin autorización sanitaria, captando clientes a través de redes sociales. Al no contar con registro oficial ni trazabilidad, estos equipos representan un riesgo de lesiones para quienes se sometan a tratamientos con ellos.
La ANMAT también puso la mira en el Laboratorio Ruefenacht, de Campo Quijano (Salta). Se prohibieron las cremas “Rucrem curativa”, el bloqueador solar “RB FPS 80” y el producto “ATO-FLEX FORTE”. La investigación confirmó que la firma no está habilitada para el rubro cosmético y que utilizaba un número de legajo usurpado en sus etiquetas. Al desconocerse el origen de sus ingredientes, la seguridad de estas cremas no puede ser garantizada.
Por otro lado, el producto Verrugol, del Laboratorio Fiorano, fue retirado del mercado preventivamente. Según el organismo, su composición lo define como una especialidad medicinal, pero ni el laboratorio ni el remedio cuentan con la habilitación correspondiente. Al no figurar en la Farmacopea Argentina, su venta quedó suspendida hasta que se regularice su situación sanitaria.
En un hecho que generó alarma en el sector clínico, la disposición 807/2026 prohibió lotes específicos de la Sonda para Succión marca BIOEQUIP. Durante una inspección en la planta de Ramos Mejía, se detectó que los envases primarios —que deberían ser estériles— contenían cabellos y manchas. La empresa BIOPLAS S.R.L. se encontraba inoperativa al momento de la revisión, lo que motivó el inicio de un sumario sanitario por fallas graves en las normas de fabricación.

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