
Un adolescente de 14 años amenazó con matar a sus compañeros durante una clase en el Colegio Estación Limay de Cipolletti, en la provincia de Río Negro, lo que desató un fuerte operativo de seguridad y la intervención de organismos especializados. El hecho ocurrió en los últimos días y generó alarma en toda la comunidad educativa, con padres retirando a sus hijos del establecimiento ante el temor de un posible ataque.
Tras la amenaza, intervinieron la Policía, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) y autoridades escolares, mientras la Fiscalía local tomó conocimiento del caso. Sin embargo, debido a su edad, el estudiante quedó exento de responsabilidad penal, por lo que se dispuso un abordaje interdisciplinario centrado en la contención y la protección. Mientras tanto, el joven no regresó a clases.
Desde el colegio informaron: “Nos comunicamos con ustedes para informar que, ante una situación ocurrida en el día de ayer en el Nivel Medio, se ha procedido a la activación del protocolo institucional de cuidado y resguardo”.
Además, se dispuso la presencia policial en el establecimiento para garantizar la seguridad y se solicitó la intervención de equipos especializados para restablecer la convivencia escolar.
La preocupación se vio amplificada por un antecedente cercano: el reciente ataque en San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente de 15 años disparó una escopeta en un colegio y mató a un compañero de 13 años. El caso de Río Negro ocurrió apenas diez días después, lo que incrementó el temor entre estudiantes y familias.
Ante esta situación, muchos alumnos decidieron avisar a sus padres y abandonar las clases, mientras las autoridades buscaban contener la situación y evitar una escalada de pánico.
Con el correr de las horas, se conocieron detalles que apuntan a un problema previo: el estudiante involucrado habría sido víctima de acoso escolar y discriminación desde el inicio del ciclo lectivo 2025, cuando comenzó primer año.
Su familia ya había realizado reclamos ante las autoridades educativas, y la defensora oficial que intervino en el caso confirmó que solicitará mayor acompañamiento institucional.
La psicopedagoga Belén Bosch aportó datos relevantes sobre esta problemática: “El 60 o 70% de la población estudiantil ha sido víctima, victimaria o testigo de situaciones de bullying”. Además, advirtió sobre la necesidad de abordajes específicos: “No hay un protocolo universal para todas las situaciones de bullying. Las escuelas deberían organizar sus propios protocolos. La evidencia internacional coincide en eso”.
El procedimiento en marcha incluye la participación de especialistas de Senaf, profesionales del área educativa y autoridades escolares, con el objetivo de recomponer la convivencia y asistir tanto al adolescente como al grupo afectado.
A pesar de estas medidas, persiste una sensación de inseguridad en la comunidad educativa, que exige mayores garantías y acciones concretas para prevenir nuevos episodios.
Una semana marcada por hechos similares
El caso de Cipolletti no fue aislado. En los últimos días se registraron otros episodios preocupantes en distintas provincias:
- En Chilecito, La Rioja, el 10 de abril, un estudiante de 17 años fue retirado de la escuela tras encontrarse en su mochila un cuchillo de 30 centímetros, junto con un cúter, una pinza, una piedra tipo cuarzo, un tornillo y alcohol isopropílico. El joven ya había protagonizado incidentes previos, incluso con la presunta portación de un arma de fuego.
- En San Miguel de Tucumán, el 7 de abril, otro alumno de 17 años fue reducido por la policía luego de ser descubierto en clase con un revólver cargado con seis balas. El procedimiento se activó tras la advertencia de un compañero, y no hubo heridos.
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