
La situación en Irán alcanzó un punto de no retorno para la administración de Donald Trump. Este domingo, desde el Air Force One, el presidente de los Estados Unidos fue tajante al afirmar que su gobierno estudia “opciones muy fuertes” contra Teherán, sin descartar una incursión militar directa. La declaración llega tras conocerse informes que denuncian una cifra superior a los 500 muertos —algunas fuentes hablan incluso de miles— y más de 10.000 detenciones desde que comenzaron las manifestaciones a finales de diciembre.
Para este martes 13 de enero, Trump convocó a una cumbre de emergencia en la Casa Blanca. Del encuentro participarán el secretario de Estado, Marco Rubio, el titular de Defensa, Pete Hegseth, y los jefes militares del Pentágono. Aunque no se espera una decisión final inmediata, la mesa de trabajo analizará un abanico de respuestas que van desde lo digital hasta lo balístico:
- Ataques militares: Bombardeos quirúrgicos contra instalaciones estratégicas.
- Ciberguerra: El uso de armas digitales secretas para inhabilitar infraestructura militar y civil iraní.
- Internet satelital: La provisión de terminales de Starlink (de Elon Musk) para romper el apagón informativo impuesto por el régimen.
- Sanciones económicas: Un endurecimiento total del bloqueo para asfixiar las finanzas de la Guardia Revolucionaria.
Apagón digital y resistencia
En las últimas horas, el gobierno iraní aplicó un “botón de pánico” tecnológico para interferir la señal de los satélites de SpaceX, intentando dejar al país en la oscuridad absoluta. Sin embargo, desde Washington monitorean de cerca la efectividad de estas contramedidas. “El Ejército lo está mirando y nosotros tomaremos una decisión”, advirtió el mandatario, quien aclaró que, si bien prefiere evitar una guerra terrestre, está dispuesto a “golpear muy fuerte donde más duele”.
Mientras tanto, en ciudades como Mashhad y Teherán, los manifestantes continúan desafiando el toque de queda. La comunidad internacional observa con preocupación un posible choque directo que involucre a las bases estadounidenses en la región, en un 2026 que arrancó con los tambores de guerra sonando más fuerte que nunca en el Golfo Pérsico.
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