
El panorama económico de este febrero de 2026 muestra una cara compleja: las familias argentinas ya no llegan a fin de mes y el sistema financiero empieza a crujir. Según Seggiaro, este proceso no es ninguna sorpresa, sino la consecuencia de dos años de caída libre en el poder adquisitivo. “La gente empezó a dejar de usar la tarjeta de débito para ir al supermercado y pasó a la de crédito porque no tenía plata en la cuenta”, explicó el economista, señalando que ese cambio fue el inicio de una trampa de deuda.
Uno de los puntos más críticos que marcó Seggiaro es la imposibilidad de refinanciar las deudas actuales. El año pasado, los bancos ofrecieron planes de pago, pero a tasas que hoy superan el 100% anual, un porcentaje que ni los sueldos ni las jubilaciones pueden alcanzar.
El economista recordó que a mediados de diciembre hubo un anuncio del Banco Central que parecía traer alivio: la intención de remonetizar la economía para bajar las tasas y subir el dólar para dar competitividad. Sin embargo, tras el dato de inflación de enero (2,8%), el Gobierno dio marcha atrás. “Se dieron vuelta como un gato; decidieron volver a pisar el dólar y subir las tasas. El objetivo único es bajar la inflación, caiga quien caiga”, sentenció.
Seggiaro no solo puso el foco en el consumo, sino también en el sector productivo. Reveló que ya se percibe una ruptura de la cadena de pagos incluso en las cadenas agroalimentarias de la región pampeana, algo que atribuye a la combinación de mercado interno golpeado y aceleración de importaciones (como el cerdo de Brasil).
Respecto a la polémica por empresas como Fate o Aluar, el especialista fue contundente:
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“Cazaban en el zoológico”: Coincidió en que sectores como el del neumático cobraron precios “exorbitantes” aprovechando el cierre de la economía, perjudicando al resto de la cadena productiva.
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El dilema de la apertura: Cuestionó que la apertura se haga con un dólar atrasado y alta presión impositiva. “Si se nos caen las textiles, los muebles y ahora también las cadenas agroalimentarias, ¿qué nos queda? ¿Vaca Muerta y una mina de oro?“, se preguntó.
Sobre los recientes dichos de Domingo Cavallo, quien sugirió volver a la convertibilidad “cuanto antes”, Seggiaro fue cauteloso. Consideró que Cavallo hoy “está a la izquierda de este Gobierno” porque entiende que el tipo de cambio actual no es adecuado, aunque ve muy complejo implementar un sistema similar al de los años 90 en el contexto actual.
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