
El hecho ocurrió el viernes 7 de febrero, aunque tomó estado policial cerca de las 22, una vez finalizado el encuentro. Según consta en la reseña oficial, la directora del evento, María Gabriela Larrosa (53), informó a la policía que Burruchaga le había manifestado que, horas antes del partido y previo a su llegada al club, recibió mensajes provenientes de un número desconocido con amenazas directas para que pierda el encuentro.
De acuerdo al testimonio de la víctima, en los mensajes también se incluían datos personales sensibles, como el domicilio y el número de teléfono de sus padres, lo que incrementó la gravedad de la situación.
Burruchaga explicó que no solicitó intervención policial en el momento en que recibió las amenazas y que recién decidió hacerlo tras finalizar el partido, luego de analizar la situación junto a su manager. A partir de la denuncia, se dio intervención a la Mesa de Enlace, quedando el caso a la espera de directivas del fiscal interviniente.
La causa fue caratulada como amenazas y se investiga el origen de los mensajes, en un contexto de creciente preocupación por la presión y las apuestas ilegales en el deporte profesional.
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