
La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) realizó este lunes un emotivo homenaje al fiscal Alberto Nisman al cumplirse once años de su muerte, ocurrida en circunstancias que aún no han sido esclarecidas por la Justicia. El acto tuvo lugar en la plaza seca del edificio de Pasteur 633 y reunió a referentes de la comunidad judía, del ámbito judicial y diplomático.
La ceremonia fue conducida por el secretario general de AMIA, Mario Sobol, y contó con discursos del presidente de la institución, Osvaldo Armoza, y de la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del fiscal y madre de sus dos hijas. También participaron el embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela; el presidente de la DAIA, Mauro Berenstein; Sara Garfunkel, madre de Nisman, además de autoridades comunitarias y representantes del Poder Judicial.
Antes de las palabras de los oradores, los titulares de la AMIA y la DAIA junto a Arroyo Salgado encendieron una vela en memoria del fiscal, mientras que el jazán Alberto Dayan recitó una plegaria.
Durante su intervención, Arroyo Salgado afirmó que “debemos seguir alzando la voz” y aseguró que “la verdad y la justicia siempre llegan”. En ese marco, hizo referencia al juicio oral en ausencia para los diez acusados de haber planificado y ordenado el atentado terrorista contra la AMIA. “Hoy podemos decir que el esclarecimiento del juicio AMIA cuenta con la herramienta legal que permitirá someter a juicio oral y público a aquellos iraníes que el fiscal Alberto Nisman acusó de dicha atrocidad, allá por el 2006”, destacó.
Por su parte, Armoza recordó que “para la Justicia argentina la muerte de Alberto Nisman fue un homicidio, directamente relacionado con la tarea que llevó adelante desde la Unidad Fiscal para la Investigación de la Causa AMIA”, tal como lo determinó oportunamente la Corte Suprema de Justicia de la Nación. “A once años de su muerte, reafirmamos que no hay paz posible sin justicia, ni democracia sólida sin verdad”, expresó.
El presidente de AMIA agregó que “no hay futuro sostenible si el Estado no responde frente a los hechos más graves que han marcado nuestra historia reciente” y llamó a continuar el reclamo de verdad y justicia “por la memoria de las víctimas del atentado a la AMIA, del atentado contra la Embajada de Israel y por el futuro de nuestra democracia”.
Nisman estuvo al frente de la Unidad Fiscal AMIA desde 2004 hasta su fallecimiento, investigando el atentado terrorista perpetrado el 18 de julio de 1994, que dejó un saldo de 85 víctimas fatales y más de 300 personas heridas. En los años previos a su muerte, fue objeto de cuestionamientos por supuestas irregularidades en la causa y por sus vínculos con sectores de inteligencia.
Días antes de morir, el fiscal presentó una denuncia contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ex canciller Héctor Timerman y otros funcionarios, al considerar que el memorándum de entendimiento con Irán buscaba encubrir a los sospechosos iraníes del atentado. La denuncia iba a ser ampliada en el Congreso, pero la noche previa a esa presentación Nisman fue hallado muerto en su departamento de Puerto Madero.
Desde entonces, conviven distintas hipótesis sobre su fallecimiento, entre el suicidio y un eventual homicidio vinculado a la denuncia que impulsaba. Esta última línea es la que sostienen la familia del fiscal, las organizaciones comunitarias y sectores de la Justicia.
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