
Todo comenzó cuando Giles empezó a participar como invitado especial en el programa de streaming que comparte con Nico Occhiato, Flor Jazmín, Momi Giardina y Santi Talledo, cubriendo algunas ausencias. Fue en ese contexto donde conoció a la cantante y actriz, y desde el primer momento dejó en claro su interés.
Flores, apariciones disfrazado de oso y constantes gestos en cámara fueron parte del juego que, en un principio, parecía solo un recurso humorístico para el show. Sin embargo, la “ficción” empezó a cruzarse con la realidad cuando fueron vistos retirándose juntos de Luzu y también compartiendo la pista en la fiesta Bresh, donde bailaron “Rabiosa” de Shakira.
Con el correr de las semanas se conocieron más detalles: una cita en la casa de Marcos, donde él la sorprendió con una noche de tacos que tuvo algunos percances culinarios —anécdota que el propio Giles contó luego en streaming— y varios encuentros que alimentaron los rumores.
Incluso realizaron un sketch de casamiento, con el streamer Davo Xeneixe en el rol de cura, donde “se casaron” y sellaron la escena con un beso en vivo. Para muchos fue humor, pero para otros ya era la antesala de algo real.
Durante la temporada de verano, ambos se instalaron en Pinamar por compromisos laborales, y allí las señales fueron aún más evidentes: fotos juntos, anécdotas compartidas y la cercanía que mostraban, llamándose “gordo” y “gorda”, como una pareja consolidada.
El broche de oro llegó en el último programa de la temporada, frente a miles de personas en la costa. Giles contrató una avioneta con un cartel que decía: “Ángela, ¿querés ser mi novia?”. La respuesta de ella fue inmediata: “Sí, me muero de ganas”, seguido de un beso que selló oficialmente la relación.
Así, el ship que había conquistado a la audiencia en redes dejó de ser un juego y se convirtió en una historia de amor confirmada.
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