
La compañía china Anta Sports dio un paso estratégico clave en el mercado global de la indumentaria deportiva al convertirse en el principal accionista de Puma, una de las marcas más emblemáticas del sector y asociada históricamente a figuras como Diego Maradona.
La operación, valuada en u$s 1.800 millones, le permitió a Anta quedarse con el 29% del paquete accionario que estaba en manos del holding francés Artemis, controlado por la familia Pinault. Con esta adquisición, la firma asiática pasó a ser el accionista mayoritario de la marca alemana, mientras que el resto del capital quedó distribuido entre fondos de inversión internacionales.
Un nuevo peso pesado del deporte mundial
Con la incorporación de Puma, Anta se consolida como la tercera empresa más grande del mundo en el negocio de indumentaria y calzado deportivo, solo por detrás de Nike y Adidas, y refuerza su posición como uno de los actores más influyentes de la industria.
El grupo chino ya contaba con un portafolio de más de 25 marcas, entre ellas Salomon y Wilson, además de una veintena de etiquetas deportivas y de lifestyle con fuerte presencia internacional.
Fundada hace más de tres décadas en la ciudad de Nanjing, Anta inició su expansión global de forma sostenida, con un punto de inflexión durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, que le dieron visibilidad internacional y la consolidaron como una de las marcas preferidas del mercado asiático, plataforma desde la que impulsó su crecimiento global.
El valor simbólico y deportivo de Puma
La compra no solo aporta escala, sino también historia y prestigio. Puma fue sinónimo de alto rendimiento deportivo durante décadas y vistió a leyendas como Maradona, Johan Cruyff, Eusebio y Pelé en el fútbol, además de figuras del atletismo como Usain Bolt y, en la actualidad, el sueco Armand Duplantis.
El plan del grupo chino apunta a potenciar la competitividad de Puma mediante la optimización de cadenas de suministro, logística y procesos industriales, áreas donde Anta posee una de sus mayores fortalezas.
A nivel de gestión, la conducción de la marca alemana seguirá en manos de ejecutivos con pasado en Adidas, su histórico rival: el CEO Arthur Hoeld y el director de Operaciones Andreas Hubert.
Una rivalidad histórica que suma capital chino
Puma y Adidas comparten un origen común en Herzogenaurach, una pequeña ciudad bávara marcada por la histórica rivalidad entre los hermanos Rudolf Dassler y Adolf “Adi” Dassler. Tras una ruptura personal y empresarial luego de la Segunda Guerra Mundial, ambos fundaron compañías rivales que con el tiempo se convirtieron en gigantes globales.
Décadas después, con el respaldo del capital chino, Puma vuelve a posicionarse para disputar mercado frente a Adidas en una industria cada vez más concentrada y competitiva, ahora con Anta Sports como nuevo protagonista de peso en el tablero global.
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