
Hay deportistas extraordinarios. Hay ídolos populares. Y después está Lionel Andrés Messi que cumple con todos los requisitos.
Cada 24 de junio, Argentina celebra el cumpleaños de un futbolista que trascendió cualquier discusión deportiva para convertirse en uno de los símbolos más importantes de la historia nacional. Este 2026 no es un aniversario más, ya que Messi cumple 38 años mientras disputa su sexto Mundial con la camiseta albiceleste y continúa rompiendo récords que parecían inalcanzables.
La historia de Leo comenzó lejos de los estadios más grandes del planeta. Empezó en Rosario, entre calles de barrio, potreros y sueños que parecían demasiado grandes para un chico que apenas levantaba un metro del suelo.
Lionel Andrés Messi nació el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario. Creció en el barrio La Bajada, en la zona sur de la ciudad, junto a sus padres Jorge Messi y Celia Cuccittini, sus hermanos Rodrigo, Matías y su hermana menor María Sol.
Su relación con la pelota comenzó prácticamente al mismo tiempo que aprendió a caminar. Con apenas cuatro años ya jugaba en Grandoli, el club de barrio ubicado a pocas cuadras de su casa. Poco después llegó a Newell’s Old Boys, donde integró aquella inolvidable categoría conocida como “La Máquina del 87”.

Los relatos de quienes lo vieron jugar de niño coinciden en algo: hacía cosas que parecían imposibles para un chico de su edad. Convertía goles de todas las formas posibles y dominaba los partidos con una naturalidad que llamaba la atención de todos.
Pero mientras su talento crecía, apareció el primer gran obstáculo de su vida.
A los ocho años le diagnosticaron una deficiencia en la hormona de crecimiento. El tratamiento era costoso y representaba una enorme dificultad para su familia.
Durante un tiempo, la obra social y la empresa donde trabajaba su padre ayudaron a cubrir los gastos. Sin embargo, el futuro era incierto.
River Plate mostró interés por incorporarlo y hasta llegó a probarse en Buenos Aires, donde impresionó a todos. Pero las complicaciones económicas y burocráticas impidieron que la operación se concretara.
Cuando parecía que las puertas comenzaban a cerrarse, apareció la oportunidad que cambiaría para siempre la historia del fútbol.
La servilleta que cambió la historia
En septiembre de 2000, con apenas 13 años, Messi viajó junto a su padre a Barcelona para realizar una prueba.
Los entrenadores quedaron impactados desde el primer entrenamiento. Era mucho más pequeño físicamente que sus compañeros, pero nadie podía quitarle la pelota.
Carles Rexach, histórico dirigente del club catalán, entendió inmediatamente que estaba frente a un talento único. Ante las demoras administrativas, decidió comprometer el fichaje de una manera tan improvisada como histórica: firmó el acuerdo sobre una servilleta de papel.
Barcelona aceptó hacerse cargo del tratamiento hormonal y la familia Messi se instaló definitivamente en España. Aquel papel escrito en una servilleta terminó convirtiéndose en uno de los documentos más importantes de la historia del deporte.

La adaptación fue rápida. Messi avanzó categoría tras categoría en La Masía hasta llegar al primer equipo. Debutó oficialmente el 16 de octubre de 2004, con apenas 17 años. Lo que vino después ya forma parte de la historia grande del fútbol.
Durante más de dos décadas defendió la camiseta del Barcelona y construyó una etapa irrepetible. Ganó diez ligas españolas, siete Copas del Rey, cuatro Champions League, tres Mundiales de Clubes y una cantidad de títulos que parecen imposibles de enumerar.
A nivel individual, rompió prácticamente todos los registros imaginables. Fue máximo goleador histórico del Barcelona, de La Liga, de la Selección Argentina y de múltiples competiciones internacionales. Ganó ocho Balones de Oro, ocho premios The Best de FIFA y seis Botas de Oro, convirtiéndose en el futbolista más premiado de todos los tiempos.
Pero mientras conquistaba Europa, todavía tenía una cuenta pendiente.
El largo camino con la Selección Argentina
Messi debutó con la Selección Mayor en 2005. Un año después disputó su primer Mundial en Alemania 2006 y se convirtió en el argentino más joven en jugar y marcar un gol en una Copa del Mundo.
A partir de allí comenzó un recorrido lleno de alegrías, frustraciones y desafíos.
Ganó el Mundial Sub 20 de 2005 y la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Sin embargo, los títulos con la Selección Mayor parecían escaparse una y otra vez.
Llegó a la final del Mundial de Brasil 2014 y estuvo a un paso de la gloria. También perdió las finales de las Copas América 2015 y 2016. Las críticas crecieron. Incluso llegó a anunciar su retiro de la Selección después de la derrota ante Chile en Estados Unidos.
Pero volvió.

La primera gran conquista llegó en el Maracaná. El 10 de julio de 2021, Argentina derrotó a Brasil y obtuvo la Copa América. Fue el título que rompió una sequía de 28 años y liberó a toda una generación.
Un año después llegó la Finalissima frente a Italia en Wembley. Y finalmente, en diciembre de 2022, ocurrió lo que millones de argentinos habían esperado durante décadas.
Argentina derrotó a Francia en una final histórica y Messi levantó la Copa del Mundo en Qatar. El chico que había salido de Rosario para intentar cumplir un sueño regresaba a la Argentina convertido en campeón del mundo.
Lejos de retirarse tras alcanzar la cima, Messi siguió compitiendo.
En 2023 comenzó una nueva etapa en Inter Miami, donde revolucionó el fútbol estadounidense. En 2024 conquistó una nueva Copa América y continuó ampliando un palmarés que ya era incomparable.
Y cuando muchos creían que Qatar había sido su despedida mundialista, apareció una nueva sorpresa.
A los 38 años, Messi volvió a vestir la camiseta argentina en una Copa del Mundo.
El 16 de junio de 2026 se convirtió en el primer futbolista de la historia en disputar minutos en seis Mundiales diferentes. Días después, frente a Austria, marcó un doblete y alcanzó los 18 goles mundialistas, superando el récord de Miroslav Klose y convirtiéndose en el máximo goleador histórico de las Copas del Mundo.
Este 24 de junio, mientras Argentina sueña con una nueva conquista mundialista, Lionel Messi celebra sus 38 años exactamente donde siempre quiso estar: dentro de una cancha, compitiendo con la camiseta celeste y blanca.
Y mira si gana una Copa del Mundo más, está para eso.

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