
A casi 9 años de la tragedia del ARA San Juan, el juicio oral que se desarrolla en Río Gallegos volvió a poner en el centro de la escena las condiciones en las que el navío se encontraba, sus fallas técnicas, las advertencias previas y las posibles responsabilidades dentro de la cadena de mando de la Armada Argentina.
El ARA San Juan perdió todo tipo de contacto el 15 de noviembre del 2017 mientras realizaban una misión de patrullaje en el Atlántico Sur. El submarino tenía abordo 44 tripulantes. Días después de desaparecer se reportó que el subacuático había implosionado luego de que un ingreso de agua en el sistema de baterías, lo que llevó a una explosión interna.
Se buscó el navío por mucho tiempo, lo que llevó a que luego de un año se encuentren los restos, a 900 metros de profundidad.
En el juicio están imputados los ex altos mandos de la Armada. Estos son acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público. La investigación busca esclarecer los hechos. Tienen como objetivo determinar si autorizaron la navegación del submarino pese a tener conciencia de las fallas técnicas que comprometían la seguridad del navío y del tripulantes abordo.
Durante la audiencia, peritos y testigos aportaron información clave sobre el estado del ARA San Juan. Según comentó la esposa de un submarinista del ARA San Juan, el marido era muy meticuloso y los arreglos que realizaba en el submarino los anotaba para llevar un registro hasta que le dijeron que no la haga más. Por pedido de las querellas, los tres testimonios de las esposas de tripulantes fallecidos que declararon hoy como testigos a propuesta del Ministerio Público Fiscal, no fueron transmitidos on line para resguardarlas a ellas y sus hijos.
Asimismo, en el juicio se expuso que la nave presentaba deficiencias estructurales y problemas en distintos sistemas tras la reparación de media vida, la cual se realizó años antes del viaje. En ese sentido, la demanda sostiene que existieron advertencias acerca de su funcionamiento que no fueron debidamente atendidas.
Sin embargo, a lo largo del juicio se presentaron testimonios que contradecían la versión planeada anteriormente. Uno de los puntos que generó controversia era que no existían documentos oficiales que prohibieran la navegación del submarino o que no estaba en condiciones de utilizarse. Esto abrió el debate de que si hubo negligencia, falta de controles o fallas en los registros internos.
Se reconstruyeron las últimas horas del navío, incluyendo el reporte de una avería por ingreso de agua y la posterior pérdida de comunicación. Estos elementos refuerzan la hipótesis de que una cadena de errores, sumado a las fallas técnicas, derivó en la tragedia.
En el proceso judicial no solo se busca establecer responsabilidades penales, sino que también esclarecer qué ocurrió en el ARA San Juan y si la tragedia pudo haberse evitado. A medida que avanzan las audiencias, el caso vuelve a exponer las condiciones de funcionamiento de las Fuerzas Armadas Argentinas y la necesidad de poseer controles más estrictos para evitar que un hecho similar vuelva a repetirse.
Comentarios