
El Gobierno argentino confirmó formalmente su salida de la Organización Mundial de la Salud, una decisión que ya había sido notificada en marzo de 2025 y que ahora se hizo efectiva tras cumplirse el plazo estipulado por normas internacionales.
A través de un comunicado, el canciller Pablo Quirno explicó que el retiro se concretó conforme a la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, un año después de la notificación oficial enviada al sistema de Naciones Unidas.
“Argentina continuará promoviendo la cooperación internacional en salud mediante acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando su soberanía en la toma de decisiones sanitarias”, sostuvo el funcionario.
La medida ratifica una postura ya expresada por el gobierno de Javier Milei, que había cuestionado duramente el rol del organismo durante la pandemia de Covid-19, especialmente en relación con las políticas de cuarentena.
En ese sentido, desde la Casa Rosada se había señalado que la OMS “falló en su mayor prueba de fuego” y se la responsabilizó por haber respaldado medidas que, según el Ejecutivo, tuvieron fuertes consecuencias económicas y sociales en el país.
La salida también se inscribe en una clara sintonía con la política internacional de Donald Trump, quien impulsó el retiro de Estados Unidos del organismo, decisión que fue oficializada en enero de 2026.
Desde el ámbito sanitario internacional, sin embargo, surgieron advertencias sobre el impacto de estas decisiones en la coordinación global ante futuras crisis sanitarias. Incluso, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó su deseo de que Washington revierta su postura.
Con esta decisión, Argentina deja de formar parte del principal organismo sanitario global y redefine su estrategia de cooperación internacional en materia de salud.
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