
La misión Artemis II de la NASA encara su fase más desafiante de 10 días, con el retorno de la nave Orión, que deberá atravesar la atmósfera terrestre a una velocidad superior a los 40.000 kilómetros por hora, enfrentando temperaturas cercanas a los 2.700 °C y una secuencia de maniobras críticas para lograr un amerizaje seguro en el océano Pacífico.
Según comunicó la NASA, el reingreso previsto y amerizaje, conocido en la jerga como splashdown, ocurrirá a las 21:07 en el horario de Argentina. El descenso se producirá frente a las costas de San Diego, Estados Unidos, en el tramo más peligroso del viaje y considerado el principal desafío tecnológico del programa lunar estadounidense.
La nave Orión inicia su regreso tras completar una travesía de más de 1.100.000 kilómetros alrededor de la Luna, superando la distancia alcanzada por misiones previas con tripulación.
Los cuatro astronautas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, fueron los primeros en rodear la Luna en medio siglo y ahora se preparan para enfrentar un descenso que no admite errores. La secuencia final exige que Orión ingrese a la atmósfera con un ángulo de -5,8° respecto del horizonte.
El margen de tolerancia es mínimo, una inclinación demasiado plana provocaría que la cápsula rebote y pierda control. Asimismo, si el ángulo es demasiado empinado elevaría el estrés térmico y mecánico, poniendo en riesgo la vida de la tripulación y la integridad de la nave.
La nave regresa utilizando una trayectoria de “retorno libre”, aprovechando la gravedad de la Tierra y la Luna para volver sin necesidad de grandes maniobras de propulsión, una técnica similar a la utilizada en misiones del programa Apolo.
El éxito de esta fase será determinante para los próximos pasos del programa Artemis, que tiene como objetivo llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar en los próximos años y sentar las bases para futuras misiones hacia Marte.
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