
La misión Artemis II de la NASA protagoniza un momento histórico: cuatro astronautas viajarán más lejos que cualquier ser humano en la historia reciente al realizar un sobrevuelo tripulado por la cara oculta de la Luna. El evento ocurre este martes, durante el sexto día de vuelo de la cápsula Orion spacecraft.
Los tripulantes —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— alcanzarán una distancia de unos 402.000 kilómetros de la Tierra y pasarán a 6.500 kilómetros de la superficie lunar, marcando un nuevo récord.
Durante el paso por el llamado “lado oscuro” de la Luna, la tripulación permanecerá incomunicada durante aproximadamente 40 a 50 minutos, debido a que el satélite bloqueará las señales de radio con la Tierra. La propia NASA explicó: “Cuando Orión pase por detrás de la Luna… la misión entrará en un periodo de interrupción de comunicaciones programado que durará unos 40 minutos”.
Qué es realmente el “lado oscuro” de la Luna
Aunque el término se popularizó —incluso por el álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd—, no es científicamente correcto.
El astrónomo Diego Bagú explicó que “no es correcto hablar de un lado oscuro porque esa región recibe luz solar muchas veces”. En realidad, se trata del hemisferio oculto, que no puede verse desde la Tierra debido a la rotación sincrónica de la Luna.
Esta región tiene características únicas: más cráteres, mayor relieve montañoso y menor presencia de mares lunares, lo que la convierte en un área clave para estudiar la evolución del satélite y del Sistema Solar.
El principal propósito de Artemis II es probar la nave Orion y preparar futuras misiones tripuladas, como Artemis III y IV. Pero además, la tripulación realizará tareas científicas clave.
Según Bagú, “fotografiarán con gran detalle un conjunto de 30 regiones de interés”. Durante unas seis horas, los astronautas observarán y documentarán zonas como:
- La cuenca Orientale, un gigantesco cráter de impacto
- El cráter Ohm
- El cráter Pierazzo
- Fenómenos solares y meteoríticos
Para ello utilizarán cámaras de alta resolución, teleobjetivos y hasta teléfonos móviles, capturando imágenes inéditas desde una perspectiva humana.
El físico Rodrigo Díaz explicó que “Artemis II representa el primer vuelo tripulado a la Luna en más de 50 años… es un paso clave”. La misión no incluye alunizaje, pero es fundamental para validar sistemas antes de misiones más complejas. También pondrá a prueba la autonomía de la nave durante la incomunicación, un aspecto crítico para futuras exploraciones.
La trayectoria utilizada, conocida como “free-return”, permite rodear la Luna y regresar a la Tierra de forma segura sin maniobras complejas, optimizando recursos y reduciendo riesgos.
Durante los minutos sin contacto con la Tierra, los astronautas continuarán trabajando. Analizarán:
- Cambios de luz y sombras en la superficie lunar
- Variaciones de color y brillo
- Movimiento del polvo lunar
Estos datos serán clave para el diseño de futuras bases lunares y misiones prolongadas. Además, el hemisferio oculto ofrece una ventaja única: está libre de interferencias electromagnéticas terrestres, lo que lo convierte en un lugar ideal para la observación del espacio profundo.
Artemis II no es un hecho aislado, sino parte de un programa mayor que busca establecer una presencia humana sostenida en la Luna y utilizarla como plataforma para futuras misiones a Marte.
El propio Díaz lo resumió: “el objetivo final es preparar la instalación de una base lunar y, eventualmente, utilizarla como plataforma para la exploración de Marte”. Con este sobrevuelo histórico, la humanidad vuelve a mirar a la Luna no solo como destino, sino como el próximo gran paso hacia el espacio profundo.
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