
La presentación de Bad Bunny en el Super Bowl LX, que se disputa este domingo en el Levi’s Stadium, representa la culminación de un largo recorrido de la música latina dentro del evento deportivo más importante de los Estados Unidos. Benito Antonio Martínez Ocasio hará historia al convertirse en el primer artista solista latino en liderar el show del entretiempo cantando mayormente en español, un hecho sin precedentes para la NFL.
El “Conejo Malo” llega a la gran final entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots en uno de los momentos más altos de su carrera, luego de consagrarse con el Grammy al Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos. Su presencia como figura central del espectáculo confirma no solo su estatus global, sino también el crecimiento definitivo del español dentro de la cultura pop estadounidense.
Los pioneros: el empuje de los 90
El camino hacia este momento comenzó décadas atrás. En 1992, Gloria Estefan se convirtió en la primera gran estrella latina en actuar en el Super Bowl XXVI, abriendo una puerta que hasta entonces parecía cerrada para los artistas hispanos.
Tres años más tarde, en 1995, regresó al escenario en un show inspirado en Indiana Jones, acompañada por la Miami Sound Machine y el trompetista cubano Arturo Sandoval, aportando una fuerte impronta de jazz latino. En 1999, compartió el espectáculo con Stevie Wonder y se consolidó como la artista latina con más participaciones en la historia del evento.
El pop del nuevo milenio
Con la llegada del año 2000, la NFL comenzó a apostar por una identidad más global. En el Super Bowl XXXIV, Enrique Iglesias y Christina Aguilera interpretaron Celebrate the Future Hand in Hand junto a Phil Collins, evidenciando que el pop con raíces latinas ya formaba parte del ADN cultural de Estados Unidos.
La revolución de 2020
El antecedente más potente se dio en el Super Bowl LIV, en Miami, cuando Shakira y Jennifer Lopez encabezaron un show cargado de simbolismo. Ritmos como la salsa y la champeta tomaron el escenario, acompañados por la “nueva guardia” del género urbano. Entre los invitados estuvo J Balvin y un entonces emergente Bad Bunny, que participó como figura secundaria.
Seis años después de aquel cameo, el artista puertorriqueño regresa al Super Bowl como protagonista absoluto. Esta vez, no como invitado, sino como el eje central de un espectáculo que promete transformar el estadio en una discoteca global y marcar un antes y un después para la música latina en el escenario más visto del planeta.
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