El rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Franco Bartolacci, pasó por el aire de Radio Boing en el inicio del ciclo lectivo 2026 y trazó un panorama desolador sobre la situación de los trabajadores de la educación superior. En una charla frontal en “Antes de Todo”, el funcionario académico advirtió que el sistema universitario atraviesa su momento más dramático en materia salarial, con sueldos que en muchos casos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, lo que está provocando una ola de renuncias y una caída estrepitosa en la calidad educativa.
Bartolacci no anduvo con rodeos al dar cifras: reveló que la gran mayoría de los docentes percibe ingresos bajísimos y que incluso profesores titulares de máxima trayectoria cobran apenas 350 mil pesos por mes. “Un docente inicial está algo por encima de los 200 mil pesos”, detalló, señalando que esta asfixia económica empuja a los profesionales al pluriempleo o directamente a abandonar la carrera científica y académica para buscar sustento en el sector privado.
El conflicto no es solo salarial, sino también institucional. Bartolacci recordó que la comunidad universitaria sigue esperando que se destrabe el cumplimiento de la Ley de Financiamiento, una normativa que fue ratificada por el Congreso pese al intento de veto presidencial, pero que hoy duerme en los despachos judiciales.
Debe haber pocas leyes con tanta legitimidad; fue discutida en dos períodos legislativos y sobrevivió a un veto”, remarcó el rector. El Consejo Interuniversitario Nacional ya llevó el caso a la justicia para exigir que el Gobierno Nacional gire los fondos que por ley corresponden. Bartolacci lamentó la pérdida de capital humano: “Estamos teniendo muchas renuncias. El cargo se repone, pero perdemos años de formación y excelencia que no se recuperan de un día para el otro”.
A pesar del paro lanzado por Coad y la adhesión a la medida de fuerza nacional, el rector de la UNR planteó una postura de equilibrio. Si bien apoya los reclamos por “recursos mínimos indispensables” y un salario digno, insistió en que la mejor forma de proteger a la universidad pública es manteniéndola en funcionamiento.
“Hay que tener la capacidad de sostener la universidad abierta, dictando clases y produciendo ciencia a pesar de la precariedad”, sostuvo. Para Bartolacci, el reconocimiento que la sociedad le tiene a la institución es su principal escudo, y ese prestigio se cuida con las aulas llenas y los exámenes al día, respetando el esfuerzo de las familias y los estudiantes que hacen malabares para sostener las cursadas en este contexto de crisis.

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