
En la batalla abierta por la sucesión de Beatriz Sarlo, fallecida el 17 de diciembre de 2024, el encargado del edificio en el que vivía, Melanio Alberto Meza López, se vio favorecido por el resultado de un peritaje que demostró que los manuscritos que había presentado, y que indicaban que quedaba a cargo del departamento y de las mascotas de la escritora, fueron redactados por la propia intelectual.
“Las firmas y escrituras son atribuibles al puño y letra de la causante, señora Beatriz Ercilia Sarlo Sabajanes”, indicó en un informe la calígrafa pública Liliana Ibáñez.
En el documento, la perito señaló que los elementos utilizados cuentan con la cantidad y calidad suficientes para que pudiera alcanzar “un resultado categórico” y concluyó que encontró una “hermandad escritural” en la comparación de todos los escritos.
“Nos encontramos en ambos casos, con escrituras (texto y firma) realizados con espontaneidad en el trazado, no apreciándose tremulaciones, indecisiones gráficas o alteraciones anormales en los mismos”, agregó.
“Con los elementos indubitados que fueran utilizados para llevar a cabo los confrontes respectivos, se establece respecto de las firmas y escrituras que conforman los instrumentos cuestionados, motivo del presente dictamen, un mismo origen gráfico“, precisó.
Los textos escritos por Sarlo con tinta de color negro son dos. En uno, la ensayista deja certificado que, “en caso de desaparición u otro accidente”, su gata “Niní deberá quedar a cargo” de Meza López.
Mientras que, en otro manuscrito posterior, insiste en que el portero cuide a su mascota y, en esta ocasión, incluye a su departamento situado en el barrio de Caballito, aunque utilizando nuevamente la expresión “quedar a cargo”.
La decisión quedará en manos del juez Fernando Cesari, del Juzgado Civil N°60. La herencia también es disputada por Alberto Sato -exesposo de Sarlo, de quien nunca se divorció pese a que se encontraban separados desde hacía más de 30 años- y por la prima de la intelectual Ernestina Susana del Río.
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