
La Cámara de Diputados de Brasil aprobó este miércoles una propuesta de reforma constitucional que reduce la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas y pone fin al esquema conocido como “6×1”, que contempla seis días de trabajo por uno de descanso.
La iniciativa, impulsada por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo un amplio respaldo parlamentario: recibió 461 votos a favor y 19 en contra en la segunda votación realizada en la Cámara Baja brasileña. Ahora, el proyecto deberá ser tratado por el Senado para convertirse en ley.
La reforma establece que la jornada laboral no podrá superar las ocho horas diarias ni las 40 semanales, aunque se mantendrá la posibilidad de realizar horas extras remuneradas. Además, garantiza al menos dos días consecutivos de descanso por semana.
Según el texto aprobado, la reducción de horas se implementará de manera gradual en dos etapas y comenzará a regir 60 días después de su eventual promulgación definitiva. El gobierno brasileño estima que la medida beneficiará a más de 37 millones de trabajadores.
Desde el oficialismo defendieron la reforma como una herramienta para mejorar la calidad de vida y el equilibrio entre trabajo y descanso. “Reducir la jornada y acabar con la escala 6×1 es garantizar que los trabajadores tengan tiempo para la familia, para el descanso y para el ocio”, había expresado Lula semanas atrás al presentar el proyecto.
La propuesta también abrió debate entre sectores empresariales, que manifestaron preocupación por el impacto económico y reclamaron una transición más extensa para adaptarse al nuevo esquema laboral.
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