
La cantante estadounidense Britney Spears concretó la venta de su catálogo musical en una operación millonaria que la ubica en la lista de grandes artistas que decidieron capitalizar su legado.
El acuerdo fue firmado con la empresa Primary Wave, especializada en la adquisición y gestión de derechos editoriales de figuras icónicas de la música.
Si bien los términos oficiales no fueron difundidos públicamente, medios internacionales estiman que la cifra rondaría los 200 millones de dólares. El paquete incluye derechos editoriales y regalías derivadas del streaming, licencias para cine y televisión, publicidad y otros usos comerciales de su obra.
Entre las canciones que forman parte del acuerdo se encuentran algunos de los mayores éxitos del pop de fines de los 90 y principios de los 2000, como “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again”, “Toxic”, “Gimme More”, “Circus”, “I’m a Slave 4 U” y “(You Drive Me) Crazy”.
Estos temas no solo dominaron los rankings internacionales, sino que consolidaron a Spears como una de las artistas más influyentes de su generación.
La decisión se enmarca en una tendencia creciente dentro de la industria musical, donde figuras consagradas optan por vender sus catálogos ante el auge del negocio del streaming y el interés de fondos de inversión por activos culturales de larga rentabilidad.
Tras el fin de la tutela legal que controló su vida y patrimonio durante más de una década, Spears ha mantenido un perfil bajo en cuanto a presentaciones en vivo, y esta operación le garantiza ingresos inmediatos sin depender de giras o nuevos lanzamientos.
Con esta venta, la llamada “Princesa del Pop” asegura la administración futura de su obra bajo una firma especializada, mientras su música —convertida ya en parte del ADN del pop global— continuará generando ingresos y nuevas oportunidades comerciales en el mercado internacional.
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