
La interna del Gobierno sumó un nuevo capítulo este jueves cuando Patricia Bullrich protagonizó un fuerte cruce con Manuel Adorni durante una reunión de la mesa política en la Casa Rosada, en presencia de Karina Milei y otros referentes del oficialismo. El intercambio ocurrió en medio del escándalo generado por la declaración jurada presentada por el jefe de Gabinete, quien blanqueó 500 mil dólares ante la Oficina Anticorrupción (OA) y ARCA utilizando los beneficios contemplados en la ley de Inocencia Fiscal.
El episodio se produjo durante un encuentro que reunió a Karina Milei, Adorni, Bullrich, Santiago Caputo, Martín y Lule Menem, Diego Santilli y otros dirigentes cercanos al Gobierno. Según trascendió, la discusión comenzó cuando Adorni planteó la estrategia legislativa para enviar al Congreso una reforma de la ley de Inocencia Fiscal.
Fue entonces cuando Bullrich cuestionó públicamente los alcances del régimen utilizado por el funcionario. “¿Entonces es así que con adherirte a la inocencia fiscal zafás?”, lanzó la ministra frente al resto de los presentes. A partir de allí se produjo un intercambio que, aunque mantuvo formas moderadas, dejó expuesto el malestar interno que genera el caso.
De acuerdo con versiones de asistentes al encuentro, Karina Milei permaneció en silencio durante toda la discusión. Adorni, por su parte, defendió su situación y sostuvo que el dinero declarado no provenía exclusivamente de operaciones con criptomonedas sino también de otras actividades económicas previas. Al finalizar la reunión, uno de los participantes resumió la confusión generada por las explicaciones del funcionario: “Ya ni sé de qué habla”.
La reunión había comenzado en un clima distendido. La secretaria de Karina Milei sorprendió a Bullrich, que cumplió 70 años, con una torta de vainilla y dulce de leche decorada con una vela. Los presentes cantaron el cumpleaños, compartieron el postre y se tomaron fotografías antes de iniciar el análisis de los temas de gestión.
Sin embargo, el ambiente cambió cuando apareció sobre la mesa el debate por la reforma tributaria y el impacto político de la declaración patrimonial de Adorni.
Tras el encuentro, Bullrich abandonó primero la Casa Rosada alegando compromisos familiares vinculados a su cumpleaños. No obstante, poco después hizo trascender otro reclamo realizado durante la reunión: que Adorni cumpla con la obligación de presentar su informe de gestión ante el Senado, algo que aún no realizó desde que asumió.
El episodio dejó al descubierto un creciente descontento dentro de sectores del Gobierno respecto del manejo político del caso. Aunque el presidente Javier Milei mantiene su respaldo al jefe de Gabinete, distintas fuentes oficiales reconocen incomodidad por el impacto de la polémica.
Según funcionarios consultados, el Presidente no tiene previsto desplazar a Adorni pese a las críticas internas. Sin embargo, en comparación con ocasiones anteriores, el funcionario enfrenta hoy una situación más aislada políticamente. Mientras que en sus primeras apariciones públicas recibió el respaldo explícito del gabinete, actualmente predominan los silencios dentro del oficialismo.
Incluso algunas reacciones públicas reflejan esa distancia. Frente a las críticas del diputado opositor Maxi Ferraro por los gastos atribuidos a Adorni en viajes y hoteles de lujo, Santiago Caputo evitó responder sobre el fondo de las acusaciones y se limitó a corregir un error gramatical en una publicación de redes sociales.

Mientras tanto, la situación judicial de Adorni continúa avanzando. La presentación de sus declaraciones juradas correspondientes a 2025 y las 22 rectificaciones realizadas sobre ejercicios anteriores no detuvieron la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, aunque sí marcaron la estrategia defensiva de sus abogados.
El eje de la causa apunta a determinar el origen de los fondos utilizados para financiar viajes internacionales, vuelos en primera clase, reformas en una propiedad ubicada en un country, la compra de inmuebles y otros gastos de elevado monto.
Uno de los interrogantes centrales que deberá responder la Justicia es por qué ese patrimonio no declarado comenzó a reflejarse en el nivel de vida del funcionario recién después de asumir cargos públicos.
Actualmente, el fiscal Gerardo Pollicita aguarda un informe contable elaborado por la DAFI para avanzar con un requerimiento formal de justificación patrimonial. A partir de allí se abrirá una etapa clave destinada a reconstruir la trazabilidad de los fondos, determinar cuándo fueron obtenidos y verificar la documentación que respalde las ganancias declaradas por el jefe de Gabinete.
La disputa política dentro del Gobierno, las negociaciones legislativas y la investigación judicial quedaron así entrelazadas en una misma historia, cuyo desenlace todavía está lejos de definirse.

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