
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el régimen de Cuba podría caer “muy pronto” y afirmó que el gobierno de Cuba estaría dispuesto a negociar con Washington después de décadas de tensiones políticas.
Las declaraciones del mandatario se dieron durante una entrevista telefónica con la cadena CNN, donde vinculó la situación de la isla con los recientes movimientos militares y diplomáticos de Estados Unidos, especialmente la operación conjunta de Washington e Israel contra Irán.
Según Trump, la ofensiva contra Irán, que ya lleva siete días, cambió el equilibrio geopolítico en la región y podría tener consecuencias más amplias. En esa operación murió el líder supremo iraní, Alí Khameneí, junto a parte de la cúpula del régimen.
En ese contexto, el mandatario estadounidense anticipó que la isla caribeña podría convertirse en el próximo foco de atención de su administración.
“El régimen de Cuba caerá muy pronto”, afirmó Trump, quien además sostuvo que el gobierno cubano “tiene muchísimas ganas de negociar con Estados Unidos”.
El presidente insistió en que los cubanos quieren llegar a un acuerdo, y adelantó que las conversaciones serán encabezadas por su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano-estadounidense.
“Veremos cómo sale. Ahora mismo estamos muy centrados en esto. Tenemos tiempo de sobra, pero Cuba está lista, después de 50 años. Llevo 50 años observándola”, declaró el mandatario.
Trump explicó que, aunque la prioridad actual de Washington sigue siendo la situación en Irán, Cuba permanece dentro de la agenda estratégica de su gobierno.
En una entrevista anterior con el medio Politico, el presidente estadounidense también se refirió a la posible caída del régimen cubano como un paso clave dentro de su política exterior.

En ese contexto, definió ese escenario como “la cereza del pastel” después del arresto y derrocamiento del exdictador venezolano Nicolás Maduro, ocurrido en enero pasado.
Maduro, considerado durante años uno de los principales aliados de La Habana, fue capturado en una operación sorpresa de fuerzas estadounidenses. Según medios norteamericanos, su detención impactó directamente en el suministro de petróleo hacia Cuba, lo que agravó la crisis energética y el desabastecimiento en la isla.
En paralelo, diferentes reportes periodísticos indicaron que ya existirían contactos preliminares entre el secretario de Estado Marco Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro.
De acuerdo con esas versiones, los intercambios diplomáticos se centrarían en analizar posibles reformas económicas graduales en Cuba y también en evaluar una eventual retirada progresiva de las sanciones estadounidenses.
A pesar de esa posibilidad de diálogo, Trump dejó en claro que su gobierno no planea apresurar las decisiones. “No vamos a permitir que cosas malas ocurran por apresurar el proceso con la isla”, señaló el mandatario, quien además aseguró que su administración prefiere evitar riesgos innecesarios para la seguridad nacional.
El presidente estadounidense también reiteró que La Habana estaría atravesando un momento crítico, lo que, según su visión, explicaría la disposición a negociar. “Están desesperados por lograr un acuerdo inmediato”, sostuvo.
En medio de este escenario, Trump firmó una orden ejecutiva que impondrá aranceles a todos los países que suministren petróleo a Cuba, una medida que incrementa la presión económica sobre la isla.
La decisión forma parte de una nueva estrategia de política exterior de Washington hacia los aliados del gobierno cubano, que también incluye la posible restauración de relaciones diplomáticas con un gobierno interino en Venezuela.
Ese proceso estaría liderado por Delcy Rodríguez, figura del chavismo que actualmente encabeza ese gobierno transitorio según el esquema presentado por la Casa Blanca.
Las declaraciones de Donald Trump, sumadas a los recientes movimientos militares, diplomáticos y comerciales de Estados Unidos, volvieron a colocar a Cuba en el centro de la agenda internacional.
De acuerdo con el propio mandatario, los próximos meses podrían abrir una nueva etapa de negociaciones que, en su visión, podría transformar el mapa político del Caribe.
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