
La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC sacudió el tablero político esta semana, pero para Luis Caputo no hay ningún misterio detrás. En declaraciones televisivas, el titular del Palacio de Hacienda desmintió cualquier tipo de manipulación y aseguró que la salida del funcionario fue consensuada. “Se están diciendo muchas mentiras, no hay nada que ocultar”, disparó el ministro, intentando desactivar la bomba antes de que el mercado reaccione.
El nudo del conflicto fue el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) que Lavagna quería implementar ahora en enero. Según Caputo, la orden de Javier Milei siempre fue esperar a que el proceso de baja de precios esté consolidado para no “embarrar la cancha” con cambios técnicos en medio de la batalla contra la inflación.
Caputo explicó que Lavagna se había comprometido con la fecha de enero, pero que el “ataque político” y la corrida bancaria de finales del año pasado cambiaron el escenario. “Eso generó un nuevo escalón en la inflación y no era momento para cambiar la forma de medir”, señaló. Además, el ministro aprovechó para aclarar que el FMI no tuvo nada que ver en esta decisión: “No hay presión del Fondo para cambiar el índice”.
Para llevar tranquilidad, el Gobierno ya designó a Pedro Lines como sucesor, un técnico de carrera dentro del instituto. “Es un técnico respetadísimo”, destacó Caputo, y reveló un detalle de la interna: Lines aceptó el cargo recién después de pedir el visto bueno de todos los directores del organismo, buscando mantener la independencia técnica que tanto se le reclama al INDEC en este febrero de 2026.
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