
El rey de Inglaterra, Carlos III, afirmó ante ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos que “la alianza que ambas naciones han forjado a lo largo de los siglos” hoy es “más importante que nunca”, aunque advirtió que “no puede dormirse en los laureles ni dar por sentado que los principios fundamentales perduran”.
“Los desafíos a los que nos enfrentamos son demasiado grandes para que una sola nación los afronte en solitario. Pero en este entorno impredecible, nuestra alianza no puede dormirse en los laureles ni dar por sentado que los principios fundamentales perduran”, declaró.
Durante su exposición, Carlos III citó al primer ministro británico, Keir Starmer: “La nuestra es una alianza indispensable. No debemos ignorar todo lo que nos ha sostenido durante los últimos 80 años. Al contrario, debemos seguir construyendo sobre ello”.
El rey reafirmó la existencia de una relación “verdaderamente única” entre ambos países y recordó la visita de su abuelo, Jorge VI, en 1939, en el contexto del avance del fascismo en Europa. “Las fuerzas del fascismo en Europa estaban en marcha, y tiempo atrás Estados Unidos se había unido a nosotros en la defensa de la libertad. Nuestros valores compartidos prevalecieron”.
También se refirió al reciente tiroteo ocurrido durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca y a las divisiones internas en Estados Unidos. “Nos reunimos también, tras el incidente ocurrido no muy lejos de este gran edificio, que pretendía perjudicar al liderazgo de su nación y fomentar un mayor temor y discordia”, sostuvo, y remarcó que “tales actos de violencia jamás tendrán éxito”.
En otro tramo, el monarca enfatizó: “Cualesquiera que sean nuestras diferencias, cualesquiera que sean nuestros desacuerdos, permanecemos unidos en nuestro compromiso de defender la democracia, de proteger a todos nuestros ciudadanos de cualquier daño y de rendir homenaje a la valentía de quienes arriesgan diariamente sus vidas al servicio de nuestros países”.
Además, advirtió sobre el contexto internacional: “Agrego que nos reunimos en tiempos de gran incertidumbre; en tiempos de conflicto, desde Europa hasta Oriente Medio, que plantean inmensos desafíos para la comunidad internacional y cuyo impacto se siente en comunidades a lo largo y ancho de nuestros propios países”.
Carlos III también recordó que la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido “nació de una disputa” en 1776, “pero no por ello es menos sólida”, en un momento de tensiones entre ambos países por la guerra con Irán.
En ese contexto, el primer ministro Starmer rechazó pedidos del presidente estadounidense, Donald Trump, para intervenir en el conflicto. Las diferencias escalaron tras la difusión de un correo interno del Pentágono que sugería revisar la postura de Washington sobre las Islas Malvinas.
En el tramo final de su discurso, el rey llamó a reforzar el apoyo a Ucrania: “Hoy, señor presidente, se necesita esa misma determinación inquebrantable para la defensa de Ucrania y de su valiente pueblo. Se necesita para lograr una paz verdaderamente justa y duradera”.
Finalmente, subrayó el rol de la OTAN: “Desde las profundidades del Atlántico hasta el desastroso deshielo de los casquetes polares del Ártico, el compromiso y la experiencia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y sus aliados constituyen la base de la OTAN”, en la defensa común y la seguridad internacional.
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