
El reloj corre para los investigadores en Miramar. Hoy comienzan las pericias fundamentales en busca de material genético que permita ponerle nombre y apellido al atacante de la adolescente violada hace pocos días. El personal de Policía Científica tiene la misión de analizar minuciosamente las prendas secuestradas y los hisopados que se le practicaron a la víctima en el hospital local ni bien se conoció el hecho.
Hasta el momento, no hay sospechosos firmes ni indicios claros sobre quién pudo haber cometido el abuso. Por eso, obtener un perfil de ADN es la gran esperanza de la fiscalía. Según confirmaron fuentes oficiales, cualquier muestra obtenida se incorporará de inmediato al Banco Nacional de Huellas Genéticas. De esta manera, el registro quedará guardado a nivel nacional, lo que permitiría identificar al agresor si este llega a tener antecedentes o si cae por otro delito en el futuro.
Cámaras de seguridad y nuevas pistas
Mientras los peritos trabajan en el laboratorio, en las calles de Miramar el movimiento no cesa. Los investigadores analizan cuadro por cuadro las cámaras de seguridad de las zonas aledañas al ataque para detectar movimientos sospechosos o vehículos que no pertenezcan al barrio.
Investigación abierta
En este febrero de 2026, la causa tomó un nuevo impulso con la apertura de líneas investigativas paralelas que hasta hace 48 horas no se habían explorado. El hermetismo en la ciudad es total, pero desde el entorno de la investigación aseguran que esta “apertura de la pesquisa” podría arrojar resultados positivos en el corto plazo. Por ahora, la prioridad absoluta es cuidar a la víctima y garantizar que las pruebas biológicas no se contaminen.
Comentarios