
El silencio de la noche en el centro de Rosario se interrumpió cerca de las 01:45 cuando un móvil policial acudió a un edificio de calle San Lorenzo al 2300. La central del 911 alertó sobre la violación de una medida judicial de prohibición de acercamiento. Al llegar, los agentes se entrevistaron con un hombre de 51 años, identificado como Roberto Carlos E., quien denunció que su ex pareja había ingresado a la vivienda usando una llave que todavía conservaba.
Según el relato de la víctima, la mujer —Gabriela Noemí J., de 55 años— se presentó en el lugar para reclamar por los trámites de divorcio, ignorando por completo un oficio judicial de Cese de Hostigamiento firmado apenas el pasado 20 de enero por la Dra. Brunetti. Durante la entrevista, el hombre reveló un dato que subió el tono del operativo: la mujer tenía un arma de fuego guardada en el ropero, ya que todavía no se había llevado todas sus pertenencias.
Ante la consulta de los efectivos, el dueño de casa hizo entrega de un revólver calibre 22, marca Baliña, de color plateado y sin numeración visible. Lo más preocupante fue que el arma estaba lista para disparar: tenía tres municiones intactas y una más en la recámara.
Con la presencia de testigos ocasionales, el personal policial procedió a la aprehensión de la mujer, quien vestía una musculosa y short verdes. Tras realizarle una requisa que dio resultado negativo para otros elementos de peligrosidad, la trasladaron a la comisaría correspondiente para iniciar las actuaciones por portación indebida de arma de fuego y desobediencia al mandato judicial. En este febrero de 2026, los casos de violencia doméstica y violación de perimetrales siguen siendo una de las principales causas de intervención policial en la ciudad.
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