
Un caso de caza ilegal terminó con una condena a seis meses de prisión efectiva en la provincia de La Pampa, donde un hombre de 38 años fue hallado culpable de matar un ciervo silvestre y portar un arma sin autorización. El hecho ocurrió entre el 6 y 7 de enero y la sentencia se conoció tras la homologación de un juicio abreviado, en el que el acusado admitió su responsabilidad.
El condenado, Luis Miguel Mauna, permanecerá detenido luego de que la jueza de control de General Acha, Laura Moscoso Mendieta, validara el acuerdo firmado junto a la fiscala María Virginia Antón y la defensora oficial Nydia Conde.
Según la investigación, Mauna participó junto a su esposa, Silvia Noemí Cáceres, y un vecino, Ángel Alberto Salazar, en la caza de un ciervo colorado hembra. Tras matar al animal, el grupo trasladó los restos en una camioneta Fiat Strada, conducida por Salazar.
El recorrido terminó cuando efectivos policiales interceptaron el vehículo en la intersección de la ruta provincial 9 y un camino vecinal conocido como “de la viruta”, en cercanías de Quehué. Durante el procedimiento, los agentes constataron que el acusado llevaba un fusil sin número visible, un silenciador casero y ocho proyectiles calibre 7.62, sin contar con ningún tipo de habilitación legal.
El caso fue encuadrado como tenencia ilegal de arma de fuego y violación de la Ley Nacional de Conservación de la Fauna (22.421), que sanciona la caza de animales silvestres cuando está prohibida o vedada.
La normativa establece penas más severas cuando el hecho se comete en grupo o con armas no autorizadas, condiciones que estuvieron presentes en este caso.
Mauna reconoció los hechos y aceptó el proceso abreviado, lo que derivó en la condena efectiva. Además, la Justicia decidió mantener su prisión preventiva hasta mediados de mayo, teniendo en cuenta que ya se encontraba detenido desde principios de enero.
El fallo también incluyó la declaración de reincidencia, ya que el hombre había sido condenado previamente, en mayo del año pasado, a un mes de prisión efectiva por un hecho similar: en aquella ocasión, había ingresado a un campo y cazado otro ciervo silvestre.
En su declaración, el propio acusado explicó que pidió ayuda a su esposa para que lo buscara. Ante la falta de combustible, ella recurrió al vecino Salazar para trasladarse hasta el lugar donde se encontraba Mauna. Finalmente, los tres participaron del traslado del animal cazado, lo que fue clave para la reconstrucción del hecho.
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