
Huracán se impuso 3-1 ante Rosario Central en el Tomás Adolfo Ducó, en un partido que se definió en el tramo final y que volvió a dejar expuestas las falencias del equipo rosarino. En su visita, el equipo rosarino no logró sostener el resultado y terminó condicionado por errores propios que ya se vienen repitiendo.
Cuando el partido todavía estaba abierto y el Canalla buscaba el gol, llegó la jugada que cambió todo: un pase corto y comprometido de Pol Fernández hacia atrás fue interceptado por el rival, que no perdonó y convirtió el tanto que inclinó definitivamente el encuentro.No es un hecho aislado. El equipo de Jorge Almirón ya había mostrado estas fallas en partidos recientes, tanto en Mendoza como en el Gigante, lo que deja en evidencia una fragilidad defensiva que atraviesa a todo el equipo y no solo a la última línea.

Central había tenido momentos interesantes y hasta logró ponerse en ventaja, pero volvió a desmoronarse en el cierre. Huracán aprovechó cada desatención, lo dio vuelta y terminó liquidando un partido que el propio Canalla facilitó con sus errores.Más allá de las ausencias y el desgaste por la seguidilla de partidos, el gran problema sigue siendo el mismo: Central se complica solo y paga muy caro cada equivocación.
Comentarios