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Cinco estrenos el primer jueves de marzo

La candidata al Oscar por “Hamnet” se pone en la piel de la novia de Frankestein, además 4 estrenos, una animada, una española, un thriller con Emma Thompson y una con Jackie Chan aterrizan en las salas de la ciudad este jueves 5 de marzo.

Tras encontrar una cabaña manchada de sangre en la helada Minnesota, una pescadora queda atrapada en un juego mortal con dos secuestradores amateurs mientras intenta rescatar a su cautiva. Con Emma Thompson y Judy Greer, llega con “Muerte en invierno”. “Calle Málaga”,  ganadora del Premio del Público en festivales como los de Venecia (sección Orizzonti), Mar del Plata, Mill Valley, Denver y Tromsø, esta producción ambientada en Tánger es un ejemplo exitoso de cómo implementar la idea de cine accesible y eficaz conocida como crowdpleaser. También Jackie Chan con “Operación Sombra”, “Hoppers: Operación Castor” y “La Novia” con Cristian Bale y Jessie Buckley, son las pelis que llegan a renovar la cartelera rosarina. Aquí una selección de reseñas para elegir que ir a ver al cine, porque el cine se ve en el cine.

“Calle Málaga”

María Ángeles Muñoz (Carmen Maura) ha pasado casi toda su vida en Tánger, el vibrante y multicultural puerto marroquí ubicado en el estrecho de Gibraltar, uno de los principales puentes entre África y Europa. Esta viuda tiene una cotidianeidad tranquila y afable mientras cocina, escucha música e interactúa con sus amables vecinos y comerciantes de la calle Málaga, en pleno centro histórico, hasta que irrumpe en el lugar su hija Clara (Marta Etura), una enfermera de mediana edad recientemente divorciada y agobiada por la vida y los problemas económicos en Madrid, quien le informa que ha decidido vender esa casa familiar que su padre (el marido de María Ángeles) había puesto a su nombre antes de morir. Más allá de una evidente sensación de culpa, le plantea a su madre dos opciones: que vaya a vivir con ella a España o se instale en un geriátrico de Tánger.

Luego de malvender los preciados objetos que la protagonista ha acumulado durante décadas para vaciar la casona y dejarla lista para la venta, Clara acompaña a María Ángeles a su nueva residencia para adultos mayores, pero nuestra querible, tozuda y testaruda heroína no tardará en huir del lugar y regresar a su casa ahora vacía. Lo que la película mostrará son sus diversas formas de resistencia, de rebeldía frente a los mandatos, las presiones y los prejuicios respecto de la vejez: así, intentará desde alguna ingeniosa salida laboral hasta la búsqueda de un amor otoñal.

La marroquí Maryam Touzani, directora de Adam (2019) y Le bleu du caftan (2022), ambas estrenadas en el Festival de Cannes, trabaja sobre el mencionado modelo del crowdpleaser; esto es, una historia muy cristalina y directa, sin demasiadas exigencias, riesgos, matices ni sutilezas, para abordar sentimientos y reacciones que generan empatía, emoción, afinidad e identificación.

No es sencillo lograr que todo parezca sencillo. Hay en el guion coescrito por Touzani con su marido Nabil Ayouch (también un reconocido realizador), en la puesta en escena precisa y sin ostentaciones de la directora y sobre todo en la modestia, la sobriedad, la sensibilidad y el carisma que aporta Carmen Maura un saber y, sí, un arte que no muchos artistas logran llevar a buen destino. Es, por momentos, un cine con algunos elementos demagógicos y previsibles, pero también un cuento de hadas contado con convicción, sinceridad y talento. No se tratan de méritos menores.

DIEGO BATLLE. Otros Cines.

Cines del Centro.

 

“Hoppers: Operación Castor”

En los últimos tiempos Pixar estrenó dos films alejados de sus populares franquicias, como Elementos / Elemental (2023) y Elio (2025), que no estuvieron a la altura de sus enormes pergaminos (en el medio, en 2024, presentó una más que atendible secuela de Intensa-Mente). Por eso, la llegada de Hoppers: Operación Castor, previa a lo que será el desembarco del tanque Toy Story 5 en junio próximo, generaba ciertas dudas e inquietudes: por suerte, la película de Daniel Chong (responsable de We Bare Bears) recupera la imaginación, creatividad, capacidad de sorpresa, simpatía y comicidad de los mejores exponentes de esa factoría.

La heroína del film es Mabel Tanaka (la voz Piper Curda), una estudiante universitaria de 19 años amante de los animales, del skate y del punk que milita (casi siempre sola) contra los proyectos de Jerry (Jon Hamm), el codicioso y avasallante alcalde del lugar que, en medio de su campaña por la reelección, quiere extender una autopista arrasando con una fuente de agua que constituye el hábitat de múltiples especies, sobre todo de los castores del título. En nombre del tan mentado “progreso”, se amenaza una naturaleza que la protagonista aprendió a amar desde pequeña junto a su abuela, que vivía muy próxima a ese lugar.

Más allá del espíritu ecologista y de la apelación a la lucha (Pixar y Disney parecen no amilanarse frente a la corriente anti woke tan de moda en estos tiempos de batalla cultural), Hoppers: Operación Castor tendrá a los pocos minutos una vuelta de tuerca que podríamos definir como fantástica, ya que -aplicando una tecnología de avanzada- la mente de Mabel es transferida a un castor robótico y, así, la película se concentrará sobre todo en la amistad con el carismático castor King George (Bobby Moynihan). Juntos deberán alertar y llamar a la acción a decenas de otras especies acuáticas y aéreas que vivían en ese ecosistema ahora al borde de la extinción.

Si la descripción puede sonar en primera instancia un poco enrevesada y hasta forzada, Daniel Chong construye una ágil, fluida y entrañable fábula que, al proponer un festival de acción sin respiro y muy bien coreografiado, simpáticos animales parlantes (el antropomorfismo sigue dando réditos en el universo de la animación), coloridas ambientaciones y una enérgica banda sonora de Mark Mothersbaugh coronada por el tema original Save the Day, de SZA, que resulta ideal para el público infantil, pero al mismo tiempo llevadera también para los adultos.

Como ya es un “clásico” de este tipo de textos, cabe indicar que Disney proyectó para la prensa la versión original subtitulada (además del mencionado Hamm, aportaron sus voces​ Meryl Streep y ​Dave Franco como los reyes Insecto). Es probable que esta alternativa no esté disponible en la inmensa mayoría de las salas, que preferirán proyectar cada 10 o 20 minutos la versión doblada cada 20 minutos, pero vale la pena buscarla en alguna función aislada o bien cuando el film finalmente llegue a la plataforma de streaming Disney+.

DIEGO BATLLE. Otros Cines.

En Showcase, Cinemark, Las Tipas, Cinépolis, Monumental y Del Centro.

 

“La novia”

En 1935 se estrenó La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein), secuela directa de Frankenstein (1932). Con su atmósfera sombría y estética expresionista, aquella película mostraba la creación de una compañera para el icónico monstruo. Retomando esos temas, Gyllenhaal ofrece en ¡La Novia! (The Bride!, 2026) una reimaginación contemporánea que profundiza en el costado más oscuro y gótico de sus personajes, mientras articula un mensaje en clave feminista contra las injusticias estructurales.

El film abre con un prólogo desafiante y extravagante que anticipa el tono de la historia. Allí se establece la presencia de Mary Shelley —interpretada también por Jessie Buckley— como una suerte de conciencia que acompaña a Ida a lo largo del relato. Con intervenciones breves pero significativas, la autora funciona como guía en el proceso de autodescubrimiento de la protagonista, ayudándola a forjar su identidad y a defenderse de quienes intentan reducirla a un objeto.

Tras ese inicio electrizante, el primer acto recupera elementos de la película original: la soledad de Frankenstein y su deseo de tener una compañera. Aunque adquiere mayor protagonismo, el personaje no es el eje central del relato. Una vez que Ida vuelve a la vida, la película adopta un tono más ambicioso y frenético, impulsado por la personalidad arrolladora de la protagonista y la intensa interpretación de Buckley (Hamnet), que construye un personaje emocionalmente complejo: creado para acompañar, pero decidido a definirse por sí mismo.

En el segundo acto, el film abandona parte del caos inicial y se inclina hacia una estructura más cercana al policial. Allí aparecen los detectives Jake (Peter Sarsgaard) y Myrna (Penélope Cruz), quienes investigan los disturbios provocados por la pareja de monstruos. Sin embargo, esta subtrama carece de un objetivo claro y se siente desdibujada, funcionando más como un obstáculo narrativo que como un verdadero motor dramático. Es en este punto donde la película flaquea: coquetea con distintos géneros sin lograr que todos sus elementos confluyan de manera orgánica. La relación entre Ida y Frankenstein plantea una historia de amor atípica, construida de forma gradual y relegada a un segundo plano frente al mensaje central. La verdadera columna vertebral del film es la búsqueda de identidad de Ida, su negativa a ser tratada como un objeto y su lucha por no ser simplemente “la novia de”. Con la guía simbólica de Mary Shelley, la protagonista aspira a tener un nombre propio y a reclamar su autonomía en un mundo que intenta definirla.

Aunque la narración se resiente por la acumulación de hilos argumentales y ciertos desvíos innecesarios, ¡La Novia! se atreve a desafiar las convenciones del romance clásico. Con respeto hacia el material original pero una mirada renovada, la película propone una reinterpretación audaz, sostenida por las potentes actuaciones de Buckley y Bale: espeluznantes e hipnóticas a la vez.

ESCRIBIENDO CINE.

En los complejos Showcase, Cinemark, Las Tipas, Cinépolis, Monumental y Del Centro.

 

“Muerte en invierno”

 

Si bien fue rodada en Finlandia, Dead of Winter es uno de esos thrillers helados característicos de la zona norte de los Estados Unidos. Más precisamente, Minnesota. Heredero de films como Fargo y Un plan simple, el film de Brian Kirk –un realizador con mucha experiencia en series de TV, desde Juego de tronos a El chacal— funciona como una mezcla de denso policial y drama humano con un toque de comedia característico del estilo y de los peculiares pobladores de la zona. Muy intensa, inesperadamente violenta y a la vez bastante emotiva, la  película quiere ser muchas cosas a la vez y, más allá de algún desliz, lo termina logrando. Es un pequeño gran thriller que impacta cuando uno menos se lo espera.

El de Emma Thompson es un rol similar al de Frances McDormand en el clásico de los Coen. Si bien no es policía, es una mujer de apariencia simple y honesta que se ve envuelta en un caso policial un tanto insólito en el medio de un paraje sin salida. Barb Sorenson es una pescadora que está tratando de encontrar un lago (helado) en medio del brutal invierno de ese estado. Desorientada, encuentra una cabaña en la que ve a un hombre (Marc Menchaca) que se asusta al verla. La mujer le pregunta si conoce el lago, el hombre le da indicaciones pero ella nota manchas de sangre en la nieve y no tiene mejor idea que preguntarle por eso. Amigos: Barb se ha metido en un lío.

La mujer querrá salir de ahí pero su auto se estanca en la nieve y su celular no tiene señal. De lejos escucha los gritos de una mujer (Laurel Marsden), visiblemente alterada y en apariencia secuestrada por este hombre allí, que quiere escapar y no lo logra. Barb se acerca sigilosamente a la cabaña, descubre que está la chica secuestrada en el sótano y se dispone a encontrar el modo de rescatarla. Es allí que aparece una mujer (Judy Greer), que parece ser la que controla la situación y la jefa del plan. De ahí en adelante lo que veremos será una suerte de juego de gato y ratón con Barb tratando de salvar a la chica frente a estos dos inexpertos secuestradores cuyo plan de a poco empieza a quedar claro.

Si bien el asunto es de entrada denso, violento y Kirk maneja el sonido de una manera especialmente brutal, Muerte en invierno incorpora dos elementos muy distintos entre sí a ese thriller. Por un lado, mediante flashbacks, vamos conociendo la historia de Barb (interpretada allí por Gaia Wise, la hija de Emma Thompson), en especial su relación con su marido Karl (Cúán Hosty-Blaney). Por la manera en la que esos recuerdos la afectan es evidente que ha enviudado y el lugar tiene un peso histórico en su relación. Y, por otro, el film se acerca a la comedia negra, tanto por la manera de comunicarse con la gente de Barb como por la torpeza e inexperiencia de los secuestradores, cuya violencia es por momentos desmesurada, especialmente ella.

Pronto se irá entendiendo los un tanto forzados motivos que hacen que todo conecte entre sí –el film está lleno de trucos de guión arquetípicos, pero que en su mayoría funcionan–, pero más allá de ciertos caprichos narrativos, el film de Kirk funciona como un desesperado y desesperante thriller helado de supervivencia que enfrenta, más que nada, a dos mujeres que pueden no ser profesionales en esto de atravesar una situación policial pero que se las van arreglando para enredarse en situaciones cada vez más violentas. Los hombres, de hecho, tienen un rol entre secundario y nulo en la trama. Y cada vez que intentan hacer algo los resultados son terribles.

El humor puede estar de más, es cierto, y por momentos el film se excede al forzar las lágrimas del espectador con el drama personal que se esconde por debajo del thriller, pero más allá de esos detalles, Dead of Winter atrapa gracias a una locación apabullante, a dos personajes a los que Thompson y Greer les dan potencia, credibilidad y, sobre todo, desesperación, y a su muy buen uso de esos elementos clásicos que mencionaba el gran Samuel Fuller cuando hablaba del cine como un campo de batalla: «Amor, odio, acción, violencia, muerte. En una palabra: emoción».

DIEGO LERER. Micropsia.

En el Showcase, en Las Tipas, Cinépolis y Monumental..

 

“Operación Sombra”

El vertiginoso avance tecnológico, traducido en inteligencias artificiales, robótica y asistentes multiuso para buena parte de la cotidianeidad humana, no da respiro. Ya no se trata más de imaginar el futuro, sino de asimilar el presente, con el consiguiente choque de formas entre lo nuevo y lo antiguo, lo moderno y lo tradicional. “Lo viejo funciona”, sentenciaba El Eternauta en versión serie, y no es casual que la frase haya llegado hasta a remeras y tazas. Operación sombra, que marca el regreso del septuagenario Jackie Chan como gran protagonista, confirma que el cine ya se apropió de la discusión social sobre la cibernética y, poco a poco, la está convirtiendo en un nuevo motor de temáticas. Bah, nuevo hasta por ahí nomás.

Haciendo gala de juventud, recursos tecnológicos, agilidad y astucia, un grupo de ladrones tiene a maltraer a la policía de Macao, agentes del orden demasiado confiados en la inteligencia artificial y otros arsenales cibernéticos a la hora de hacer su trabajo. El problema es que los ladrones siempre están un paso adelante; entonces, al ver que nada funciona, no les queda otra opción que desempolvar de su retiro al experto en operaciones encubiertas Wong Tak-chong (Jackie Chan), para que capacite a un grupo de imberbes agentes a trabajar “como en los viejos tiempos”. En el bando de los malos, y buscando equilibrar elenco analógico, se coloca al frente otro veterano: “La sombra” (Tony Leung Ka-fai, inolvidable protagonista de El amante hace demasiados años), asesino experto que durante décadas se las arregló para que nadie conociera su rostro.

Fuera de las megapantallas, las videocámaras, las computadoras y demás chiches por el estilo, en la esencia de Operación sombra late el canon clásico del western. Puesto que, artificios afuera, la historia se reduce a un anquilosado y legendario arquetipo de héroe, que se ve obligado a volver a la acción para enfrentarse a su némesis. Argumento más retro no se consigue.

Pero hay más, porque lo interesante del guion de Operación sombra radica en que, a diferencia de los títulos de la época de oro de Chan, este no se apura a mostrar combate físico o grandes destrezas del protagonista. Al contrario, intencionalmente se detiene en la rutina del veterano, en su resistencia inicial, en la incomodidad de volver a un mundo que ya no está hecho a su medida. Wong pasa buena parte del primer tramo de la película observando, rebobinando imágenes, intuyendo patrones. La acción física aparece dosificada, casi como recompensa, después de cada bloque de deducciones y discusiones con la nueva camada de agentes.

Si bien lo anterior es uno de sus puntos más atractivos, al mismo tiempo genera una sensación extraña promediando el relato. Luego de una primera mitad donde casi no hay peleas, acción o muertos, el film cambia bruscamente de ritmo y registro, entregándose a la espectacularidad de una violencia gráfica, pródiga en crueldad y regueros de sangre. Casi parece que se está viendo otra película. Y es entonces cuando los admiradores de Jackie Chan respiran aliviados.

A pesar de sus casi 72 años, el actor todavía tiene resto para protagonizar esas coreografías de pelea donde golpes y objetos se amalgaman de modo maestro. En este punto, hay que celebrar el pulso del director Larry Yang para poner la puesta en escena al servicio de cada enfrentamiento, en lugar de aportar a la confusión desde la edición, como parece estar de moda en estos días.

Tanto la exagerada duración como el exceso innecesario de subtramas (un robo de criptomonedas que nunca termina de entenderse, las traiciones, la redención y el devenir de personajes secundarios que no aportan casi nada) deslucen un poco el resultado final.

Operación sombra cae en la trampa de querer ser un thriller serio, pero explotando a la vez todo el “ADN Jackie Chan”, que nada tiene que ver con eso. Por ende, queda en un espacio intermedio donde conviven virtudes evidentes y oportunidades perdidas.

PABLO SCHOLZ. La Nación.

En el Showcase, en Cinépolis y Monumental.

Fuente: Otros Cines, La Nación, Micropsia, Escribiendo Cine.

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