
Un violento temporal que azotó el sur de Italia provocó el colapso del conocido “Arco de los Enamorados”, una formación natural de roca caliza situada en los farallones de Torre Sant’Andrea, en el municipio de Melendugno, en la región de Puglia.
El derrumbe se produjo en la madrugada del 14 de febrero, coincidiendo con el día de San Valentín, tras varios días de intensas lluvias, fuertes vientos y marejadas que debilitaron progresivamente la estructura.
La formación, conocida también como Arco dell’Amore o “Arco de Lu Pepe”, era una de las postales más famosas del litoral adriático y un símbolo turístico de la región de Salento. Generación tras generación, parejas y turistas lo eligieron como telón de fondo para fotografías, propuestas de matrimonio y campañas publicitarias que promovían el encanto de esta costa.
Afortunadamente, el colapso no dejó heridos, ya que la zona había sido cerrada al público en días previos por las autoridades ante el mal estado del tiempo.
Una violenta mareggiata ha cancellato uno dei simboli più suggestivi del Salento: l’imponente arco dei Faraglioni di Sant’Andrea, noto anche come arco dell’amore, si è completamente sbriciolato in acqua. Il crollo, avvenuto dopo le piogge dei giorni scorsi, rappresenta il danno… pic.twitter.com/21KppoTCcV
— Repubblica (@repubblica) February 15, 2026
Sin embargo, el impacto en la comunidad local ha sido profundo: el alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino, describió el suceso como “un golpe devastador al corazón” y lamentó la pérdida de una de las principales atracciones turísticas de la zona.
El colapso no se percibe como un hecho aislado. Según expertos y autoridades, fenómenos meteorológicos extremos, como las recientes tormentas asociadas a ciclones mediterráneos de tipo tropical, están acelerando procesos naturales de desgaste que anteriormente habrían llevado siglos.
El futuro de la costa de Salento
El “Arco de los Enamorados” dejó de existir físicamente, pero su legado y el debate sobre cómo enfrentar la fragilidad del litoral italiano continúan. Las autoridades regionales han señalado la urgencia de coordinar proyectos de conservación más ambiciosos y garantizar financiación para proteger otros tramos de costa amenazados por la erosión y los fenómenos extremos.
Mientras tanto, la desaparición de esta formación icónica sirve como recordatorio del impacto tangible del clima cambiante en los paisajes naturales y en las comunidades que dependen del turismo y del patrimonio ambiental.
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