
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales alertaron sobre una situación crítica en los principales puertos bonaerenses, donde el paro de transportistas provocó un “colapso” en las operaciones de comercio exterior en plena cosecha gruesa.
Según las entidades, las medidas de fuerza impulsadas por camioneros bloquearon más de 20 accesos estratégicos, lo que impide el flujo normal de granos hacia los puertos y paraliza la actividad exportadora. “Los barcos no están viniendo a cargar a la Argentina, por lo que el daño económico para toda la cadena cerealera y oleaginosa es inmenso”, señalaron en un comunicado.
El conflicto, originado por un reclamo de actualización tarifaria, enfrenta a transportistas y acopiadores. Mientras los primeros exigen un aumento del 15% en los fletes para compensar la suba de costos, las empresas ofrecen un 10%, una diferencia que mantiene estancadas las negociaciones.
La falta de acuerdo ya tiene consecuencias concretas: en Bahía Blanca y Necochea al menos ocho muelles permanecen sin actividad y los buques comienzan a acumularse en zonas de fondeo. Cada embarcación detenida implica un sobrecosto estimado en USD 50.000 diarios, a lo que se suman gastos adicionales de almacenamiento en origen, ya que los granos deben ser conservados en silobolsas con un costo cercano a USD 5 por tonelada.
Desde Ciara-Cec calificaron el escenario como “insostenible” y denunciaron “prácticas abusivas” que impiden operar con normalidad. “No podemos avalar medidas que bloquean el acceso a los puertos. Urge volver a la normalidad”, remarcaron.
El trasfondo del reclamo está directamente vinculado al aumento de los costos operativos. Según la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, el precio del gasoil subió 24,7% en marzo y acumula un incremento interanual del 48%. Dado que el combustible representa cerca del 35% de los costos del transporte, los camioneros sostienen que las tarifas actuales no cubren los gastos básicos de la actividad.
En términos concretos, los valores de referencia se ubican en $25.389 por tonelada para trayectos de 100 kilómetros, mientras que los viajes de larga distancia —de unos 1.500 kilómetros— superan los $148.000. Sin embargo, los transportistas aseguran que las tarifas efectivamente pagadas suelen quedar por debajo de esos valores, lo que vuelve deficitaria la operación.
Frente al agravamiento del conflicto, distintas entidades, encabezadas por la Bolsa de Cereales y el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, anunciaron un refuerzo de fuerzas de seguridad para garantizar la circulación. El objetivo es permitir que los transportistas que no adhieren al paro puedan trabajar sin temor a represalias y reactivar la logística portuaria.
El comunicado fue respaldado por organizaciones como Carbap, Confederaciones Rurales Argentinas, la Federación de Acopiadores de Cereales y la Cámara de Puertos Privados Comerciales, que instaron a retomar de inmediato el envío de granos.
Más allá del impacto inmediato, el sector exportador advierte por un riesgo mayor: la pérdida de confiabilidad de Argentina en los mercados internacionales. Con una cosecha proyectada en 158 millones de toneladas y una liquidación estimada en más de USD 34.500 millones para 2026, la parálisis logística pone en peligro el cumplimiento de contratos y el ingreso de divisas clave para la economía.
Mientras se espera que la intervención de las fuerzas de seguridad ayude a destrabar el conflicto, la solución de fondo sigue dependiendo de un acuerdo tarifario que permita normalizar el transporte de granos y evitar un daño aún mayor en la cadena agroindustrial.
Comentarios