
Una emergencia climática sin precedentes sacude a Colombia. Al menos 22 personas murieron y más de 120.000 resultaron afectadas por las inundaciones catastróficas que golpean principalmente al departamento de Córdoba, en el norte del país. Las lluvias extraordinarias comenzaron hace más de una semana y no dan tregua, dejando a su paso pueblos enteros bajo el agua, miles de evacuados y una crisis humanitaria en expansión.
El fenómeno impacta con mayor fuerza en el noroeste colombiano, una región tradicionalmente ganadera, donde el agua cubre viviendas, calles y campos productivos. Según los balances oficiales, el 80% de los municipios de Córdoba está afectado y al menos 43.000 familias se encuentran damnificadas solo en ese departamento. A nivel nacional, el consolidado eleva la cifra a 69.000 familias afectadas, incluyendo zonas críticas en Santander, Chocó y Antioquia.
En localidades como Montería, capital cordobesa, se dispusieron evacuaciones masivas y se establecieron albergues en colegios y polideportivos. El alcalde Hugo Kerguelén confirmó que cerca de 5.000 personas se encuentran alojadas en refugios temporales. En algunos barrios, el agua supera el metro de altura y, en los casos más dramáticos, alcanza casi el techo de las viviendas.
La gravedad de la situación obligó al presidente Gustavo Petro a cancelar su viaje a Alemania para participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich. A través de su cuenta oficial, el mandatario anunció: “He decidido cancelar mi participación en la Conferencia de Seguridad, debido a la emergencia que viven las y los colombianos en el norte del país por la situación invernal y la crisis climática”.
He decidido cancelar mi participación en la Conferencia de Seguridad en Múnich – Alemania, debido a la emergencia que viven las y los colombianos en el norte del país por la situación invernal y la crisis climática.
En estos momentos seguimos atendiendo la emergencia en Córdoba…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) February 11, 2026
Además, sostuvo que el Gobierno continúa “atendiendo la emergencia en Córdoba”, donde 24 de los 30 municipios permanecen inundados.
La crisis también generó repercusión internacional. Desde el Vaticano, el papa León XIV expresó su cercanía con las víctimas y pidió solidaridad. En su mensaje, instó a “toda la comunidad a sostener con la caridad y la oración a las familias afectadas”.
Mientras tanto, el operativo de asistencia se intensifica. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ya envió más de 70 toneladas de ayuda humanitaria desde Bogotá y prevé completar otras 223 toneladas adicionales. La semana pasada se trasladaron 10 toneladas por vía aérea con apoyo del Ejército y organismos de socorro, que trabajan en rescates de personas atrapadas en viviendas anegadas.

En centros de acopio, voluntarios organizan donaciones y alimentos para distribuir en los municipios más golpeados. “Durante todo el día van llegando ayudas, donaciones, mercados. Todo lo que es comida va en esta parte”, explicó María José Negrete, encargada de coordinar los envíos.
Con las lluvias aún activas y el nivel del agua marcando el pulso de la emergencia, Colombia enfrenta una de las peores catástrofes climáticas de los últimos años. Las autoridades mantienen el estado de alerta y advierten que la situación podría agravarse si continúan las precipitaciones en la región.
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