
La jornada de este miércoles 8 de abril estuvo marcada por una fuerte tensión frente al Congreso de la Nación, donde ambientalistas, organizaciones sociales y partidos de izquierda se movilizaron contra la modificación de la Ley de Glaciares, que se debate en la Cámara de Diputados. El operativo policial desplegado en la zona derivó en incidentes, empujones y al menos un detenido, mientras el oficialismo busca avanzar con la aprobación del proyecto.
La protesta comenzó alrededor de las 17 horas en la intersección de Avenida de Mayo y 9 de Julio, con una convocatoria hacia la Plaza de los Dos Congresos bajo el lema “La Ley de Glaciares no se toca”. Las fuerzas de seguridad intentaron impedir que los manifestantes cortaran calles, obligándolos a concentrarse en la plaza, lo que generó momentos de fricción.
Durante el operativo, efectivos de la Policía Federal y la Policía de la Ciudad bloquearon accesos clave para evitar el avance de la movilización. En ese contexto, se registraron empujones y enfrentamientos menores, y se confirmó la detención de al menos una persona en el inicio de la marcha.
En paralelo, el Congreso debate una iniciativa que ya cuenta con media sanción del Senado y que propone que cada provincia determine qué actividades productivas pueden realizarse en zonas glaciares. El oficialismo, encabezado por La Libertad Avanza, asegura contar con los votos necesarios para su aprobación, en una sesión que se extenderá hasta la madrugada.
La tensión no comenzó por la tarde. Durante la mañana, activistas de Greenpeace protagonizaron una protesta al trepar el Monumento a los Dos Congresos y desplegar pancartas con mensajes como “Diputados: no traicionen a los argentinos” y “La Ley de Glaciares no se toca”. Tras ser desalojados, siete manifestantes fueron detenidos bajo actas contravencionales, aunque luego fueron liberados.

Desde las organizaciones ambientales advierten que la reforma representa un riesgo significativo. Según sostienen, los cambios podrían afectar a 7 millones de personas y comprometer 36 cuencas hídricas vitales en distintas regiones del país. En esa línea, remarcan que la ley vigente protege reservas estratégicas de agua dulce.
Uno de los activistas que participó de la protesta expresó: “Los diputados no deben entregar el agua de todos”. En la misma sintonía, el director de programas de Greenpeace, Diego Salas, afirmó: “Abrir la puerta a intervenir zonas protegidas compromete el acceso al agua, un derecho básico y fundamental”.
La movilización incluye además una marcha con antorchas, un acto central y un festival artístico que se extenderá hasta la medianoche. Los manifestantes seguirán el debate legislativo desde la plaza, donde se transmitirá en vivo la sesión.
El clima político también suma tensión: sectores opositores cuestionaron el proceso de debate previo, señalando que en las audiencias públicas de marzo, con más de 100 mil inscriptos, solo menos de 400 pudieron exponer.
En este contexto, la discusión por la Ley de Glaciares se convirtió en un punto de fuerte confrontación entre quienes defienden la protección ambiental y quienes impulsan una mayor flexibilización para el desarrollo de actividades productivas, especialmente en zonas mineras.
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