
Un candidato a diputado fue asesinado brutalmente a ladrillazos en Perú en medio de la campaña electoral. Se trata de Gilbert Infante, integrante del partido Fe en el Perú, quien fue atacado el martes por la noche en el distrito de Chorrillos, al sur de la capital.
El dirigente político murió horas después en el Hospital Casimiro Ulloa, tras haber sido gravemente herido en la vía pública cuando salía de un acto de campaña.
La información fue confirmada por el candidato presidencial del espacio, Álvaro Paz de la Barra, quien calificó el hecho como un “asesinato brutal”.
Según detalló Paz de la Barra, el crimen no fue un hecho aislado sino que estaba precedido por amenazas explícitas contra la víctima. “Él ha sido asesinado a ladrillazos, ya le habían comentado que a él no lo iban a asesinar con armas de fuego, sino que iba a sufrir, así tal cual”, denunció.
El candidato presidencial también aseguró que Infante fue interceptado en la calle tras participar de actividades políticas vinculadas al debate electoral que se desarrollaba esa misma noche. “No es un accidente, es un asesinato”, enfatizó.
Qué se sabe del crimen
De acuerdo con la reconstrucción inicial, Infante —quien ocupaba el puesto 25 en la lista al Congreso de su partido para las elecciones del 12 de abril— fue atacado cuando se retiraba de un encuentro partidario.
Tras la agresión, fue trasladado de urgencia al hospital, donde finalmente falleció a causa de las heridas. El propio Paz de la Barra reveló cómo se enteró del hecho: “Hoy recién a las cinco de la mañana me he enterado por su esposa y por su familia”.

El asesinato abrió un fuerte interrogante sobre la seguridad de los candidatos en el país. Según el dirigente, no solo Infante había sido intimidado, sino que otros miembros del espacio también recibieron advertencias.
“Él había sido amenazado (…) vino a mi casa con otros que están siendo amenazados. Me han estado enseñando sus mensajes”, afirmó.
Además, aseguró que estas situaciones no fueron denunciadas formalmente ante la Policía. En otro testimonio, describió la gravedad de las amenazas: “Le decían ‘vas a morir lentamente’”.
Un mes antes del crimen, Gilbert Infante había brindado declaraciones públicas en las que planteaba una postura dura contra la inseguridad. En esa línea, sostuvo que su espacio político podía “pacificar el país en 100 días, con decisión política y mano fuerte”.
Según su hoja de vida presentada ante el Jurado Nacional de Elecciones, había trabajado en el Banco del Trabajo y en una empresa privada, además de haber cumplido una sentencia en 2004, sin especificar el delito.
El asesinato ocurre en un contexto de alta tensión política en Perú, a pocos días de las elecciones legislativas, y genera preocupación por el nivel de violencia en el proceso democrático.
Mientras avanza la investigación para determinar a los responsables, el caso ya se convirtió en uno de los episodios más graves de la actual campaña, con acusaciones directas de amenazas previas y posibles motivaciones políticas.
El crimen de Infante deja al descubierto un escenario alarmante y reaviva el debate sobre la seguridad, la violencia y el rol del Estado en la protección de quienes participan en la vida política del país.
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